Jueves 14/12/2017. Actualizado 01:00h

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Holanda

Entrevista concedida por su 50º cumpleaños

Guillermo de Holanda habla sobre la educación de su heredera

El monarca asegura que la princesa Amalia (de 13 años) debe conocer sus límites y cometer errores, y que por eso no pregunta a los escoltas todo lo qua hacen ella y sus otras hijas

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El rey Guillermo Alejandro de Holanda cumplió este 27 de abril la cifra redonda de 50 años. En el marco de las celebraciones por su onomástica, el monarca concedió una entrevista que se emitió en varios canales de televisión y en la que repasó distintas cuestiones de su vida pública y privada.

El rey Guillermo Alejandro de Holanda, con su hija Amalia. El rey Guillermo Alejandro de Holanda, con su hija Amalia.

El pasado miércoles 26 de abril, más de cuatro millones de holandeses vieron en televisión la entrevista que el presentador Wilfried de Jong hizo al rey Guillermo Alejandro: una conversación “relajada y abierta” realizada no en su residencia diaria, sino en Villa Eikenhorst, un palacio de uso privado de la familia real en la localidad costera de Wassenaar.

Entre otros asuntos a los que respondió, Guillermo Alejandro habló de su educación, de sus años de adolescencia, y cómo está ahora intentando educar a sus tres hijas pero sobre todo a la heredera, Amalia, que ya tiene 13 años.

El monarca explicó que está tratando de transmitir a su hija Amalia la necesidad de que, aún siendo princesa y con todas las rigideces de la casa real, tiene que equivocarse, cometer errores, para conocer sus propios límites. “Es bueno hacerlo, sin que llegue a ser de dominio público”, reflexionó Guillermo Alejandro.

Y es que esa fue su propia experiencia cuando era un joven príncipe bajo la mirada de la reina Beatriz y el príncipe Claus. Aseguró que él aprendió mucho en esa etapa de adolescencia y juventud, también favorecido por los miembros del servicio de seguridad que a él le protegían.

Explicó que no daban cuenta a la reina Beatriz de cada cosa que él hacía de pequeño. Y eso mismo es lo que él ya como rey y su esposa Máxima tratan de hacer con Amalia, Alejandra y Ariadna: confían en sus escoltas y no les interrogan para conocer cada detalles del día a día de sus hijas, para no vigilarlas, sino dejar que se vayan desarrollando.

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