Viernes 20/10/2017. Actualizado 01:11h

·Publicidad·

Tribuna Libre

Que hable la Casa del Rey sobre Iñaki Urdangarín

    • Facebook (Me gusta)
    • Tweetea!
    • Google Plus One
  • Compartir:

El caso Iñaki Urdangarín, no solamente no cede, sino que se agrava a medida que pasan los días y se van aportando nuevas informaciones periodísticas.

A tenor de los datos divulgados, del inicial posible tráfico de influencias y cobro de cantidades excesivas, se ha pasado a las facturas falsas, y finalmente a la evasión de capital a paraísos fiscales.

Mientras tanto, ¿cuál es jurídicamente la situación del marido de la infanta Cristina? No está, desde luego, condenado. Ni siquiera se encuentra imputado. Y ni tampoco ha sido llamado a declarar.

Que todo eso pueda acaecer a medio o corto plazo, parece casi inevitable. Pero en estos momentos nada ha ocurrido. Así que técnicamente su situación es impoluta.

Por tanto, no tienen demasiado sentido las insistentes demandas de que la Casa del Rey se pronuncie formalmente. Cuando se sustancie alguna de las situaciones apuntadas, será el momento. Hacerlo antes resultaría imprudente. También porque no se conoce en su integridad el sumario en tramitación.

Pero, al mismo tiempo, resulta incomprensible que desde la Casa se mantenga que todo esto es un 'asunto privado' de Iñaki Urdangarín y por ello han de mantenerse al margen. No lo es en absoluto.

No es una cuestión privada, primero, porque se trata de un miembro de la familia real. Y sigue siéndolo mientras no renuncie o lo excluyan. Es, además, el marido de la infanta Cristina, séptima en el orden de sucesión de la Corona. Y los cuatro hijos del matrimonio se sitúan a continuación.

No lo es, porque los duques de Palma han cobrado y cobran del presupuesto de la Casa, es decir, del dinero de los españoles.

Así que la Casa del Rey no puede llamarse andana.

Ya he dicho que aún no ha llegado el momento de una toma de postura 'oficial'. Pero sí estamos en tiempo de que los mensajes informales que emanen desde La Zarzuela sean un poco más inteligentes que el mero cerrar la boca.

Hay fórmulas y modos de dar explicaciones, de apuntar pistas, de aclarar extremos. Y, además, los conocen muy bien.

Esconder la cabeza es la peor de las decisiones.

·Publicidad·
·Publicidad·
·Publicidad·
·Publicidad·
·Publicidad·
·Publicidad·
·Publicidad·
·Publicidad·
·Publicidad·
·Publicidad·
·Publicidad·
·Publicidad·
·Publicidad·
·Publicidad·
·Publicidad·
·Publicidad·
·Publicidad·
·Publicidad·
·Publicidad·