Sábado 16/12/2017. Actualizado 01:00h

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¿Reconciliación dinástica en el trono de Brunei?

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El príncipe Jefri de Brunei ha regresado tras años de ausencia al diminuto país rico en petróleo, al parecer para solucionar las graves desavenencias que desde hace una década mantiene con su hermano, el sultán Hassanal Bolkiah, quien no le dirige la palabra.

Jefri Bolkiah, de 55 años y residente habitual en París, visitó el país en dos ocasiones este mes y apareció en la televisión oficial junto al resto de la Familia Real celebrando el fin del mes santo musulmán del Ramadán. Hace diez años, el príncipe cayó en desgracia para su hermano mayor, quien le destituyó como ministro de Finanzas por despilfarro y apropiamiento indebido de casi 30.000 millones de dólares de las arcas estatales. Jefri cedió y aceptó ir devolviendo poco a poco el dinero que presuntamente sustrajo del BIA, la agencia de inversión pública.

Había acumulado más de 2.000 coches de lujo, nueve jets privados, cientos de pinturas y otras obras de arte y hoteles de cinco estrellas como el Bel-Air en Los Ángeles, el Cavell House de Londres o el Palace de Nueva York. El sultán le permitió quedarse con algunos caprichos bajo un acuerdo verbal, pero en 2004 los tribunales de Brunei declararon nulo ese arreglo y congelaron todas las cuentas y activos de Jefri. Desde entonces, ambos hermanos -hasta entonces inseparables y compañeros habituales de juergas y en deportes como el polo- no se hablan y siguen enzarzados en una batalla legal por esos miles de millones de dólares.

El caso ha traspasado las fronteras del sultanato y en 2008 un juez inglés emitió una orden de detención contra el príncipe por negarse a devolver 4.800 millones de dólares al BIA, que presidió cuando era titular de Finanzas. Jefri insiste en los 15.000 millones de dólares que supuestamente malversó bajo su mandato fueron invertidos en proyectos beneficiosos para la sociedad como hospitales. El príncipe también apostaba por diversificar la economía de Brunei para hacerla menos dependiente de las reservas de crudo de cara al futuro.

Pero varios medios insisten en que se gastó el dinero en una vida plagada de lujos como pagar 17 millones de dólares para que Michael Jackson actuara en su fiesta privada de cumpleaños. Jefri lo niega y además denuncia que el sultán le obligó a realizar pagos multimillonarios y depósitos bancarios a su favor con fondos públicos. "Nunca fui un ángel, pero ahora soy el cabeza de turco", declaró el año pasado al rotativo británico "The Daily Telegraph". El príncipe afirma que quiere limar asperezas con el sultán, pero su hermano se niega a firmar la paz, aunque muchos creen que después de una década de litigios, ha llegado el momento de dar carpetazo al asunto.

Según los expertos, la disputa entre miembros de la Familia Real es fruto de los excesos que reporta a la monarquía absolutista de Brunei la inmensa riqueza de las vastas reservas de petróleo y gas natural del territorio. El pequeño país, poblado por apenas 380.000 habitantes y situado en el norte de la isla de Borneo, es una de las economías más ricas del mundo en términos por cápita pese a que no tiene otros recursos.

Hassanah Bolkiah, de 61 años, ascendió al trono en 1967 tras abdicar su padre, Omar Ali Saiffudin, y reside en un palacio de pasillos de mármol con 17.888 habitaciones, 257 baños y cuya bóveda dorada es más grande que la del Vaticano, sólo superado en extensión por la Ciudad Prohibida de Pekín. Dispone de una flota de entre 3.000 y 6.000 coches clásicos y deportivos de lujo valorados en más de 4.000 millones de dólares, destacando varios Ferrari, Lamborghini, Rolls-Royce y decenas de monoplazas de Fórmula Uno, entre otros "juguetes". El sultán, otrora protagonista de las revistas del corazón por sus extravagancias, llegó a ser en su día el hombre más rico del mundo y ahora dispone de un patrimonio estimado en más de 18.000 millones de dólares.

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