Lunes 23/10/2017. Actualizado 01:00h

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Ahmed Fouad II, representante de la exiliada familia real egipcia, está preparado para una posible vuelta al trono

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@font-face {"Cambria"; }p.MsoNormal, li.MsoNormal, div.MsoNormal { margin: 0cm 0cm 10pt; font-size: 12pt;"Times New Roman"; }div.Section1 { page: Section1; } Con Mubarak lejos del poder, la Familia Real Egipcia, destronada en 1952, está en condiciones de jugar un papel importante en la nueva etapa de transición. La revuelta popular vivida en el país ha propiciado que sea favorecida por esta nueva etapa histórica.

@font-face {"Cambria"; }p.MsoNormal, li.MsoNormal, div.MsoNormal { margin: 0cm 0cm 10pt; font-size: 12pt;"Times New Roman"; }div.Section1 { page: Section1; } Mientra Libia continúa intentado deshacerse de Gadafi, Egipto ya ha derrocado a Mubarak. Ahora el país trata de calma la euforia provocada por la caída del régimen y se dispone a la reorganización de su sistema democrático. Los analistas internacionales se preguntan cuál será el modelo que acabarán eligiendo los egipcios.

Aunque la república democrática es, en principio, la opción favorita, el pueblo árabe podría decantarse por la restauración de la Monarquía, sistema apoyado especialmente por los jóvenes.

Su representante es el príncipe Ahmed Fouad II, hijo del rey Farouk y descendiente de una dinastía fundada en 1805 por Mohammed Ali Pasha, un oficial de origen albanés que llegó a Egipto en la expedición militar turco otomana que expulsó del país a las tropas francesas de Napoleón Bonaparte.

Desde el exilio de su familia, provocado por el golpe de Estado encabezado por Gamal Abdel Nasser el 23 de julio de 1952, Ahmed Fouad II ha visitado Egipto en varias ocasiones; la última en abril de 2010.

En esta visita, la cual le fue autorizada por Mubarak, la Familia Real no tenía ninguna posibilidad de promover la insurrección desde fuera, pero ahora, con Mubarak fuera de juego, las esperanzas son otras.

Ahora, Fouad II no se aleja de los acontecimientos vividos en Egipto, y opina que "quizás habrá una transición suave. Bueno, me gusta ser optimista y espero que salga algo positivo de todo esto. Más democracia, una vida mejor para mi pueblo y un país estable".

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