Sábado 21/10/2017. Actualizado 01:00h

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España

Se denomina “Reglamento de Convivencia de Régimen Interno”

Las estrictas normas del colegio de Leonor y Sofía

La dirección del Santa María de los Rosales prohibe la utilización en el recinto de smartphones y advierte contra la grabación de agresiones

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Las infantas Leonor y Sofía acaban de terminar el curso escolar en el Colegio Santa María de los Rosales, por el que pasó el rey Felipe y en el que ellas estudian desde que acabaron la guardería. Este centro privado cuenta con unas normas de convivencia que se han explicitado en un reglamento.

La reina Letizia y las infantas Leonor y Sofía reciben a Felipe VI a su llegada en helicóptero. Los reyes pasean con las infantas tras salir del colegio.

Este lunes 27 de junio el Colegio Santa María de los Rosales entregará las notas finales de los alumnos de Primaria, que tal y como se contó en estas páginas, acabaron las clases el pasado viernes 24.

Se espera que, como otros años, sea la reina Letizia la que acuda con el resto de padres a la reuniones con los profesores en la que le entregarán las calificaciones de la princesa de Asturias y de su hermana pequeña, la infanta Sofía.

Leonor ha terminado 5º de Primaria y Sofía 3º. Ambas iniciaron sus estudios en el Colegio de los Rosales y se espera que continúen en él su formación obligatoria.

El Rosales es un colegio privado y laico, aunque con formación católica, que según ha podido comprobar Monarquía Confidencial, cuenta con un “Reglamento de Covivencia de Régimen Interno” que recientemente la dirección colgó en su web, la que pueden visitar los padres para interesarse por las actividades que realizan los alumnos del centro.

Quien se matricule debe aceptar todas las normas

En este reglamento ya se especifica que “la inscripción de un alumno en el Colegio implica la aceptación de las normas que rigen en él”. El documento incluye una serie de conductas que deben observar los alumnos, y las sanciones -y las formas de aplicarlas- que se imponen por incumplir las normas.

Llama la atención alguna de las “alteraciones de la convivencia” que se consideran faltas graves. Se trata de asuntos que hace años ni se planteaban, pero que en los últimos años han causado problemas en todos los colegios: el uso de los teléfonos móviles, los smartphones.

El reglamento del Colegio Santa María de los Rosales considera falta grave “la utilización en el recinto escolar de cualquier dispositivo electrónico receptor o transmisor de datos”. Es decir, Leonor, Sofía y sus compañeros no sólo tienen prohibidos los móviles en las aulas, sino en todo el recinto.

Entre las sanciones que la dirección puede imponer a un alumno por esta falta se encuentra “la retirada del dispositivo electrónico utilizado para recibir o transmitir imágenes o datos”.

Cabe recordar que hace años, cuando la entonces infanta Leonor fue inscrita en el colegio, doña Letizia manifestó a la dirección del colegio su preocupación ante la posibilidad de que otros alumnos aprovecharan para fotografiar o grabar a su hija para difundir las imágenes. Los móviles estaban prohibidos en las aulas, pero no en todo el recinto como ahora.

Grabar agresiones, falta muy grave

Otras faltas graves son, por ejemplo, las faltas reiteradas e injustificadas de asistencia y puntualidad; la acumulación de expulsiones de clase; copiar en un examen o entregar un trabajo elaborado por otra persona; causar daños en los bienes; los actos de desconsideración con los alumnos o profesores; salir del colegio sin autorización del tutor o del jefe de estudios...

Además, también se consideran faltas graves la suplantación de identidad y la falsificación de documentos -como falsificar la firma de los padres- y el conducir dentro del recinto escolar cualquier vehículo de motor sin documentación reglamentaria y sin permiso paterno expreso.

Las faltas graves también se pueden castigar con la expulsión de una clase o del colegio hasta durante una semana, la realización de más deberes o de actividades de ayuda al centro (incluso reparar los daños causados), o la suspensión de participar en viajes de estudio.

Entre las faltas muy graves, que pueden costar la expulsión del colegio o la renovación de la plaza para el curso siguiente, hay hasta nueve casos contemplados. Por ejemplo, sustraer documentos académicos, realizar o incitar actos de indisciplina, injuiras y ofensas graves.

Las normas son muy estrictas en cuanto a la violencia. No sólo castiga la agresión física, sino también la “complicidad e indiferencia” ante ella, así como la discriminación, las vejaciones o humillaciones a cualquier miembro de la comunidasd educativa.

Uno de los fenómenos que ha alarmado a la comunidad educativa en los últimos años es el caso de menores que graban con sus móviles agresiones o humillaciones a compañeros de colegio. En el colegio de las hijas de Felipe VI, “la grabación, publicidad o difusión a través de cualquier medio o soporte de agresiones o humillaciones” es una falta muy grave.

También lo es el consumo de tabaco, bebibas alcohólicas, sustancias tóxicas y medicamentos no prescritos.

Libertad de expresión y de conciencia

A la hora de imponer las sanciones, éstas habrán de adecuarse a la edad y circunstancias personales del alumno, según el documento consultado por MC. Los castigos deberán ser proporcionales a la falta y tendrán que tener un carácter educativa: se debe considerar su repercusión en el desarrollo educativo del alumno.

“En ningún caso el procedimiento de correción podrá afectar al derecho a la intimidad, honra o reputación del alumno”, se añade. La premeditación, la reiteración, la violencia e intolerancia y la menor edad e indefensión de la víctima de un agravio son agravantes en el colegio de las infantas.

Como normas de carácter más general, que todos los alumnos deben cumplir, el Santa María de los Rosales incluye la aceptación del ideario del colegio, el respeto por el trabajo de los profesores, la correción en el trato social “tanto en actitudes y gestos como en palabras”, la no discriminación de ningún miembro de la comunidad escolar, la puntualidad en el horario y al entregar los deberes, el cuidado en el aseo y la uniformidad, la cooperación en las actividades de la vida escolar y la adecuada utilización del edificio, el mobiliario...

Al final del Reglamento de Convivencia de Régimen Interno se enumeran una serie de derechos que tienen los alumnos. Destaca por ejemplo “la libertad de expresión dentro del respeto debido” y “el respeto a su libertad de conciencia, a las convicciones religiosas y éticas, dentro de la orientación cristiana del colegio”.

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