Sábado 21/10/2017. Actualizado 01:00h

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España

Zarzuela estudió celebrar un acto ecuménico con motivo de la proclamación de Felipe VI

La jura de la Constitución se diseñó atendiendo al precedente de 1986, cuando el príncipe juró la Constitución al alcanzar la mayoría de edad

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El acto de proclamación de Felipe VI como rey de España, celebrado el 19 de junio en el Congreso de los Diputados, se diseñó teniendo en cuenta el precedente de una ceremonia semejante celebrada 26 años antes, en 1986, cuando el entonces príncipe de Asturias juró la Carta Magna tras alcanzar la mayoría de edad.


El rey jura fidelidad a la Constitución Española y desempeñar fielmente su cargo El rey jura fidelidad a la Constitución Española y desempeñar fielmente su cargo

Fuentes próximas a La Zarzuela, a las que ha tenido acceso Monarquía Confidencial, han relatado que, a la hora de concretar cómo tenía que desarrollarse la proclamación, se estudió cómo se procedió el 30 de enero de 1986, día en que Felipe de Borbón juró la Carta Magna en un pleno solemne de las Cortes.

En aquella ceremonia, que organizó en persona Gregorio Peces Barba como presidente del Congreso, no hubo crucifijo ni evangelios: solamente la Constitución. Y así se cumplió también el 19 de junio.

Con todo, el paralelismo no fue absoluto, porque Peces Barba impuso que el príncipe vistiera entonces traje civil, chaqué, a pesar de que en ese momento Felipe era cadete en la Academia General de Zaragoza, mientras que en su proclamación como rey lució uniforme de gran gala de capitán general de los ejércitos. El mismo, por cierto, que en su boda, aunque, lógicamente, con entorchados bien distintos.

Un acto ecuménico

De acuerdo con las fuentes consultadas por MC, la conveniencia de organizar o no algún acto religioso con ocasión de la proclamación de Felipe VI estuvo igualmente sobre la mesa, puesto que, cuando don Juan Carlos asumió la corona, en 1975, hubo una misa solemne, misa del Espíritu Santo, en Los Jerónimos. Al final, se optó por seguir las pautas de la jura de 1986.

No obstante, sí que se estudió la alternativa de celebrar algún acto religioso de menor relieve, como podría ser una misa privada y familiar, que se oficiaría en la capilla del propio Palacio Real, ese mismo día u otro diferente.

Y hasta se consideró la opción de convocar algún acto ecuménico, con presencia de las distintas confesiones religiosas presentes en España, aunque al final también se descartó.


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