Domingo 17/12/2017. Actualizado 01:00h

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España

Desencuentro entre los independentistas y el rey

Puigdemont no ha llamado a Felipe VI para pedirle audiencia

Tradicionalmente son los presidentes autonómicos los que solicitan ser recibidos en Zarzuela después de ser investidos

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Los presidentes de las comunidades autónomas son recibidos por el rey después de que son elegidos por los parlamentos regionales. Así ocurrió con todos los que fueron investidos tras las elecciones autonómicas del pasado 25 de mayo, pero en el caso de Cataluña la petición no ha llegado al Palacio de la Zarzuela.

Premios de la Fundación Princesa de Girona. Premios de la Fundación Princesa de Girona.

A lo largo del mes de julio Felipe VI recibió a los presidentes de las 13 comunidades y las dos ciudades autónomas. Con cada uno de ellos mantuvo una reunión privada en el despacho de Zarzuela.

Se trata de una costumbre en la que la iniciativa parte de los presidentes autonómicos: son ellos quienes piden audiencia a la Casa del Rey, para tener una primera toma de contacto directa con el Jefe del Estado, ya que ellos son representantes ordinarios del Estado en sus respectivas comunidades.

El pasado 10 de enero, el Parlament de Cataluña eligió a Carles Puigdemont presidente de la Generalitat. Han pasado más de dos semanas y Puigdemont no se ha puesto en contacto con la Casa del Rey para pedir una audiencia con Felipe VI.

Monarquía Confidencial ha podido saber que en Zarzuela, el equipo del rey no ha recibido ninguna petición ni ninguna llamada para solicitar cita para que el presidente catalán vaya a ver a Felipe VI.

Desencuentros por el proceso independentista

Hay que recordar que las relaciones entre la Corona y las nuevas autoridades de Cataluña, declaradamente partidarias de la ruptura independentista, son tensas en los últimos tiempos. Primero, la presidenta del Parlament, Carme Forcadell, lanzó un “¡Visca la república catalana!” en su discurso de apertura de la legislatura.

Después, durante el pleno de investidura de Puigdemont varios diputados silbaron y abuchearon cuando Forcadell explicó que la decisión se comunicaría al rey Felipe. La presidenta pidió audiencia a Zarzuela para ir a ver al Jefe del Estado a Zarzuela, como solían hacer los presidente de las cámaras autonómicas de Cataluña y País Vasco.

Sin embargo, la Casa comunicó que don Felipe prefería recibir la comunicación del nombramiento de Puigdemont por correo electrónico. Fue un gesto que todo el mundo interpretó como una forma de que el rey mostrara su disconformidad con las pretensiones soberanistas.

Más tarde, la promesa del cargo de Carles Puigdemont no incluyó la “fidelidad al rey”, como es preceptivo legalmente. El último desencuentro se produjo en la ronda de consultas: Esquerra Republicana de Catalunya se negó a enviar un representante a verse con Felipe VI por no haber querido recibir a Carme Forcadell.

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