Miércoles 18/10/2017. Actualizado 01:00h

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Tribuna Libre

Las camisas de once varas de Torres Dulce

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Entiendo que para el Fiscal del Estado, cualquier que ocupe el cargo, resulta complicado mantenerse fuera de las batallas del día a día. Porque, cuando le preguntan, inevitablemente las cuestiones que le plantean suelen precisamente las más espinosas.

Ante esa realidad, el Fiscal del Estado, quienquiera que sea el que ocupe el cargo, puede optar por dos caminos: o no dar ruedas de prensa ni dejarse entrevistar, o bien concederlas pero no responder sobre asuntos delicados y en los que existe grave debate social.

Eduardo Torres Dulce, actual Fiscal del Estado, tiende más bien a hablar, a hacer declaraciones y a contestar. Lo cual es de agradecer, visto desde el lado de los periodistas. Lo que pasa es que en ocasiones se mete en camisa de once varas. Una prenda, la camisa de once varas, que, según los clásicos, resulta altamente incómoda.

Me voy a referir a una de sus últimas incursiones en la actualidad más escandalosa: su comentario, su anuncio, de que la Fiscalía que él preside no ofrecerá a Iñaki Urdangarín un acuerdo de conformidad, es decir, un pacto que evite la celebración del juicio, acuerdo por el cual el yerno del rey asumiría que ha cometido un delito y pagaría una indemnización, a cambio de una pena que no implique ingreso en la cárcel.

No se quedó ahí. Torres Dulce argumentó que lo había decidido por "razones de Estado" y para evitar "un grave daño" a la Casa Real. "Lo que más puede dañar la imagen de la Corona" es que puedan existir sospechas de que se negocia, añadió incluso.

Y me he quedado perplejo. Partiendo de la previsión de que el Fiscal es imparcial y sólo busca el cumplimiento de la legalidad, me pregunto: ¿No sería más sensato, de su parte, esperar a que concluya la instrucción, se formule la acusación, se escuche a las defensas, ver si quieren el acuerdo, analizar las condiciones de la oferta que realicen... y con todo ello decidir si hay acuerdo o no?

Entonces, ¿a qué viene esa posición del fiscal? Pero, más aún, ¿quién es él para decidir, en nombre de la Casa Real, si algo beneficia o perjudica a la Corona? ¿Es que ha hablado de ello con el rey? Porque tal es la conclusión que cabría extraer. A pesar de que, en esas declaraciones, el Fiscal negó haber recibido presión o petición alguna de la Casa del Rey: "Ni el Rey me lo habría propuesto ni yo lo habría aceptado", afirmó. Pero sus palabras no lo dejan tan claro.

Una precisión final. No estoy ni a favor ni en contra de que se llegue a un pacto con Iñaki Urdangarín. Me da igual. Allá él y allá los fiscales. No guardo la más mínima relación con el duque de Palma, ni interés alguno en que le pase una cosa o la otra. Tampoco tengo claro si un acuerdo perjudicará o no a la monarquía.

Sí soy partidario de que se cumpla la ley, con la contundencia necesaria. Pero no me parecería razonable que a Urdangarín se le discriminara por el hecho de ser yerno del rey. Esa circunstancia de ninguna manera le debe beneficiar penalmente; pero tampoco ha de perjudicarle de forma especial. La justicia es igual para todos, ¿no? No lo digo yo, lo dijo el rey.

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