Jueves 08/12/2016. Actualizado 01:00h

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Una muestra de los carruajes, vestidos y objetos de culto de la emperatriz Sissi acerca el mito al público

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Hoy se inaugura en el Museo de Carruajes, dependiente del Museo de la Historia del Arte de Viena, la exposición "Tras el rastro de Sissi. Carruajes, vestidos y objetos de culto de Elisabeth de Austria", una muestra que ofrece un recorrido por la vida de Sissi a través de sus objetos de uso cotidiano.

La comisaria de la exposición, Monica Kurzel, indicó que la muestra huye de la cursilería tan a menudo usada para acercarse al personaje, y será capaz, de satisfacer no sólo a loturista, sino también a los vieneses".

Como su nombre indica, la muestra, entre otros objetos, los carruajes que usó en su vida. Así, la visita comienza con el "carruaje milanés" que usó para entrar oficialmente en Viena como prometida del emperador Francisco José I y que antes perteneció a Napoleón Bonaparte. También pueden verse su "coupé" personal, que usaba a diario en la corte o el elegante carruaje descubierto que utilizaba en verano. Es muy impresionante la carroza imperial, un magnífico carruaje barroco, con seis ventanas de cristal veneciano, pinturas alegóricas en sus portezuelas y pasamanería de oro y seda. En ese vehículo fue conducida a su coronación en Budapest como reina de Hungría.

También hay carruajes infantiles, como el que perteneció al príncipe heredero Rodolfo, único hijo varón de Sissi y Francisco José; y también  puede verse el trineo que a la emperatriz utilizaba en invierno en los alrededores del palacio de Schönbrunn. Finalmente, la muestra expone el "Landau" que usó en Ginebra poco antes de su asesinato en 1898 y su carroza fúnebre, reservada, según el ceremonial español de la Corte, a miembros reales de la familia imperial. 

Aparte de las carrozas, la exposición, abierta hasta el día 26 de octubre, permite ver la cola del traje que usó en su boda, una obra maestra con bordados de oro o un suntuoso vestido negro que muestra tanto la elegancia como la impresionante figura de quien fue una de las bellezas de la época. Trajes de gala y caza de Francisco José, el famoso abanico con el que la emperatriz escondía su rostro al final de sus días o su silla de montar personal están también presentes en la exposición.