Martes 26/09/2017. Actualizado 01:00h

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Miembros de las dinastías de Bulgaria, Prusia y Liechtenstein asistieron en Madrid al oficio fúnebre de la Gran Duquesa Leonida de Rusia

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El miércoles 9 de junio se celebró en la Catedral de los Santos Andrés y Demetrio, del Patriarcado Ecuménico de Constantinopla, en la calle Nicaragua, en Madrid, un solemne oficio fúnebre en sufragio del alma de S.A.I. la Gran Duquesa Vladímir Khirillovich, de soltera S.A.R. la Princesa Leonida Georgievna Bagration Mujranski.

El Reverendo Padre Dimitri Tsiamparlis, Arcipreste del Trono Ecuménico de Constantinopla, Vicario General para España y Portugal y deán  de la Catedral, ofició la ceremonia, presidiendo el duelo familiar las hijas de la fallecida, S.A.I. la Gran Duquesa María Vladimirovna, acompañada de su hijo, S.A.I. el Gran Duque Heredero Jorge de Rusia, y la condesa Dvinskaya, doña Helen Kirby de Bagratión.

Encabezaban la concurrencia, ocupando los primeros asientos de la pequeña nave del templo, S. M. la Reina Margarita, Zarina de los búlgaros, su nuera, S.A.R. la Princesa de Tirnovo, Miriam de Bulgaria, SS.AA.RR. las Infantas Doña Pilar, Duquesa de Badajoz, Doña Margarita, Duquesa de Soria, y el Príncipe Franz-Wilhelm de Prusia (padre del Gran Duque Heredero), SS.AA.SS. Andreas von und zu Liechtenstein y la Princesa Benigna de Reuss y el Embajador de la Soberana Orden de San Juan de Jerusalén, Jean Marie Mussy, siendo de recordar que la Gran Duquesa Leonida fue condecorada hace años con la Gran Cruz de la orden del Mérito Melitense.

Fueron muchos los que quisieron testimoniar su pésame a la familia de la difunta, que se granjeó numerosas amistades durante sus muchos años de residencia en España. Se puede citar entre los presentes al conde José Miguel Zamoiski y su tía, doña Esperanza Rey Luque, viuda del conde Carlos Alfonso Zamoiski, Alexander, conde Vonder Pahlen  y su esposa, nacida Marina, baronesa Von Korff., Los Embajadores Bassols y Sagrera, los señores Serrano – Arnal y Domper, Pérez-Maura, Rey Cabiesses, Zornoza y Ponce de León, Sampedro Escolar y un larguísimo etcétera.

La ceremonia revistió la brillantez de la liturgia oriental, en este caso realzada por la interpretación de los cantos, efectuada por el coro dirigido por don José Luis Zamanillo.

Un buen homenaje a la memoria de la Gran Duquesa Leonida es reproducir algunas de las palabras que pronunció el Padre Dimitri Tsiamparlis: “El Gran Duque Vladimir decía que ella había sido  su gran apoyo y el motor de muchas actividades en defensa de los ideales monárquicos en momentos de gran dificultad en todo el mundo occidental, muy presionado por el auge soviético en todos los ámbitos. No le asustaron ni las críticas malintencionadas, algunas veces más de partidarios de su causa que de contrarios ajenos a la misma, ni tampoco la frenaron las dificultades de orden material y las carencias económicas”.

D. V.  

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