Martes 22/08/2017. Actualizado 01:00h

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Libro de Gaspar Ariño: el rey necesita también una legitimidad carismática personal

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El monarca tiene en España una legitimidad derivada de la historia, que la Constitución le reconoce, pero necesita ser revalidada cada día con el aprecio y respaldo de los ciudadanos: necesita también una legitimidad carismática personal. Es una de las conclusiones del libro "La Corona. Reflexiones en voz baja", que acaba de publicar Gaspar Ariño.

Portada del libro de Gaspar Ariño; e imagen del rey Juan Carlos, saludando a las personas congregadas a las puertas de un acto oficial. El rey Juan Carlos recibe unos patucos de un hombre que esperaba su llegada a un acto oficial.

Ariño, catedrático de Derecho Administrativo, abogado de larga trayectoria, vinculado también a la política y el periodismo, participó en la formación del príncipe Felipe en la Universidad Autónoma impartiendo un curso de Derecho Público Económico.

El libro es una reflexión sobre la monarquía, en la que, sobre todo, trata de precisar la función constitucional que le corresponde, en la línea de lo que el rey puede hacer y lo que no debe hacer. A las puertas de una reforma constitucional, apunta que en ese proceso la corona, el régimen de sucesión y la función del rey deben quedar mejor perfilados.

La monarquía en España, símbolo de la unidad y permanencia del Estado, personificación de la nación, está revestida de un poder de arbitraje y moderación, pero el alcance sus funciones se halla muy difuminado. Por ello su efectiva influencia en la dirección de la nación está vinculada a la legitimidad y el reconocimiento que obtenga de la sociedad.

Concluye que la monarquía tiene una legitimidad derivada de la historia, que la Constitución le reconoce, es vitalicia, pero necesita ser revalidada cada día con el aprecio y el respaldo de la ciudadanía. El rey necesita también una legitimidad carismática personal.

El libro está prologado por Juan Antonio Sagardoy, de la Real Academia de Jurisprudencia y Legislación, quien, entre otras cosas, se muestra de acuerdo con Ariño en que debería crearse en España un Consejo de la Corona, o Consejo Real, de personas con experiencia y autoridad, como órgano consultivo del monarca.

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