Miércoles 13/12/2017. Actualizado 13:34h

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Tribuna Libre

La bronca (que no existió) del rey a Wert

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Lo airearon el viernes por la tarde, en su versión digital, los principales medios nacionales de comunicación. Según esa información, al término del desfile del 12 de Octubre, el rey comentó a Mariano Rajoy que había reprochado al ministro Wert su comentario sobre "españolizar a los niños catalanes".

Bueno, pues no ha habido tal. A última hora de la tarde, y ya con cierto retraso, La Zarzuela emitía un comunicado diciendo que la supuesta bronca en realidad no existió.

¿Qué había ocurrido? Pues que, a partir de imágenes de televisión, alguien 'leyó' los labios de don Juan Carlos durante la charla con el presidente del Gobierno y de ahí concluyó lo de la reprimenda. Lo publicó, y a continuación los demás, aplicando una mala práctica periodística consistente en sumarse al carro y reproducir a la competencia, por no quedarse 'descolgados' y que no parezca que no se han enterado, entraron también al trapo.

La realidad era que lo único que efectivamente se obtenía de las imágenes y del movimiento de labios del monarca eran las palabras "españolizar a los niños catalanes". El resto fue una deducción. Equivocada.

He de decir que desde el principio me extrañó la noticia de la supuesta 'bronca' del rey. No lo consideraba verosímil. Y prueba de ello es que así me manifesté esa misma tarde en el debate de Mamen Mendizábal, en laSexta: por ahí estarán las grabaciones.

¿Por qué no me cuadraba? Porque el lenguaje de los gestos que se vieron esa mañana, protagonizados por el rey y sus interlocutores, no daban de ninguna manera la sensación de haberse existido la famosa bronca.

Aparte de haber asistido al final de la mañana a la recepción en el Palacio Real, antes seguí con máxima atención el desarrollo del acto en la plaza de Neptuno. Allí, don Juan Carlos, que desde el principio, y en todo momento, mostró un semblante sonriente (llamativamente sonriente), cuando saludó a los miembros del Gobierno y se encontró con el ministro Wert, en la escena no se apreció ningún gesto de reproche o reconvención. Más aún: por las caras y las sonrisas de los dos, pareció todo lo contrario.

Y, en cuanto a la conversación posterior con Mariano Rajoy, de la que se 'leyeron' esas palabras "españolizar a los niños catalanes", aquello tampoco tenía aspecto de constituir una bronca, ni nada que se le pareciera. Que hablaban de cosas serias, era evidente; pero allí no se traslucían diferencias ni enfrentamientos.

Pero, sobre todo, lo de la bronca no me cuadraba por la personalidad e idiosincrasia del propio rey don Juan Carlos, más próximo a la opción de 'españolizar' que a su contraria. Si algo pudo opinar sobre el comportamiento y actitud del ministro Wert (cosa que se desconoce), seguramente estaría más de su parte que en contra.

Añado, de paso, que las palabras del ministro de Educación no me parecen ninguna barbaridad, ninguna ofensa, y menos aún una amenaza para nadie.

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