Viernes 24/11/2017. Actualizado 01:00h

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Reino Unido

Lío en la sucesión al trono inglés

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"El príncipe Guillermo no quiere quitarle protagonismo a su padre, el príncipe Carlos, ni convertirse en el "Rey en la sombra", sino que se mantendrá al margen mientras el heredero al trono asume la representación de su país". Así lo afirmaba ayer "The Sunday Telegraph", que señalaba además que, al expresar esta opinión, Guillermo "acalla los rumores que sugerían que iba a aumentar sus responsabilidades dentro de la familia real". Hacía solo unos días otro portavoz del príncipe Guillermo declaraba al mismo diario: "En los próximos años, el Príncipe se concentrará en su carrera militar a la vez que incrementará ligeramente su patrocinio de causas benéficas y sus demás intereses". Y la pregunta es ¿A que vienen tantas declaraciones en la prensa? ¿Hay realmente un problema en la sucesión al trono de Isabel II?

 

FOTOGRAFÍA: IPAPRESS

Hay que reconocer que los rumores habían surgido porque dentro de dos semanas el primogénito de Carlos y la fallecida Diana emprenderá su primer viaje al extranjero en representación de la reina Isabel II, por Australia y Nueva Zelanda. Este hecho, unido a las polémicas que siempre despiertan las declaraciones de su padre Carlos, están haciendo pensar que hay un movimiento dentro de Buckingham que vería con buenos ojos la sustitución de Carlos por su hijo en el trono.

Argumentos no faltan. A saber: otro portavoz declara al mismo dominical que Guillermo "no quiere ocupar una posición antes de tiempo y que el Príncipe ve más de cerca que nadie el enorme esfuerzo que hace el príncipe de Gales para aportar mejoras al país". ¿A que tanta coba? Y otra declaración: "El príncipe de Gales es un hombre muy apasionado y el príncipe Guillermo quiere que la atención se centre en su padre tanto como sea posible". Declaraciones extrañas que se juntan a las siempre polémicas de Carlos. Y vamos con ellas.

La última, publicada ayer mismo por  'News of the world' contaba que "El príncipe Carlos se opuso firmemente a la guerra de Irak lanzada por el ex primer ministro británico Tony Blair y el ex presidente de EEUU George W. Bush, No era un invento sino una filtración, pues la misma noticia recogía que el heredero al trono británico intentó persuadir a varios políticos británicos, e incluso viajó a países árabes, para promover su punto de vista de que una guerra no haría más que exacerbar los problemas de la región.

Según el rotativo, que no se corta en citar fuentes cercanas al Príncipe, Carlos tuvo acceso a los mismos documentos confidenciales de los servicios secretos que Blair, y sobre esa base concluyó que no había razones para una invasión. La cuestión no se queda en una simple opinión, pues rompería la tradición real de no interferencia en cuestiones políticas: "El príncipe pensaba que Blair -al que Carlos se refiere como "nuestro glorioso líder"- se equivocaba y dejó clara su posición a políticos y gente influyente -declaró al periódico una de las fuentes-. Creía que sería un desastre enviar a nuestras tropas, y se demostró que tenía razón".

Y la cosa va a traer más cola pues, como señala "News of the world" la posición del Príncipe y las gestiones que hizo en su momento pueden ser un material relevante para la investigación que se lleva a cabo actualmente en el Reino Unido sobre las circunstancias que llevaron a la guerra. En esta pesquisa, dirigida por John Chilcot, debe declarar en las próximas semanas Tony Blair, quien últimamente ha afirmado que, independientemente de la ausencia de armas nucleares en Irak -razón esgrimida para el ataque-, éste se hubiera justificado por el derrocamiento del presidente Sadam Hussein.

Y para rematar las declaraciones del Príncipe de Gales, el ex primer ministro conservador John Major declaró ayer en una entrevista que cada vez hay más indicios de que la guerra contra el país árabe perseguía en realidad un cambio de régimen, lo que, en su opinión, es una razón "inadecuada" para atacar a un Estado.

La jugada a Carlos puede salirle bien de cara a una opinión pública contraria a aquella Guerra, pero los laboristas pueden también tomar buena nota de esta ingerencia del heredero y pasarle factura. Lo que nadie duda es que algo se mueve en el trono ingles.

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