Domingo 22/10/2017. Actualizado 01:00h

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España

Se trasladaron a vivir a Suiza en 2013

Los duques de Palma tienen decidido no volver a España

Intentan llevar en Ginebra una vida lo más tranquila y discreta posible. Urdangarín ha renunciado a encontrar trabajo y se encarga del cuidado de la casa y de sus hijos

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La infanta Cristina e Iñaki Urdangarín no quieren volver a vivir en España. Desde que se instalaron en Suiza junto a sus hijos, en agosto de 2013, los duques de Palma llevan una vida discreta alejada del foco mediático en el que se han visto envueltos a raíz de que estallase el escándalo Nóos.


Los duques de Palma. Los duques de Palma.

Según ha podido saber Monarquía Confidencial, los planes de la infanta Cristina e Iñaki Urdangarín no pasan por abandonar su lugar de residencia actual, Ginebra, a corto plazo.

Los duques de Palma no descartan vivir en un futuro en otro país, como ya hicieron anteriormente trasladándose a Estados Unidos. Sin embargo, su intento fallido de regresar a Barcelona, hace dos años, ha motivado que descarten la posibilidad de volver a instalarse definitivamente en España.

No funcionó en 2012

En 2012, la infanta Cristina e Iñaki Urdangarín volvieron a la ciudad condal, después de tres años viviendo en Washington, para preparar el proceso judicial por el Caso Nóos.

Sin embargo, la mudanza de Estados Unidos a España no funcionó. La presión mediática a la que se vieron sometidos los duques de Palma, y especialmente sus hijos, les llevó a renunciar a su estancia en el país, trasladándose un año después a Ginebra.

Eduardo Inda y Esteban Urreiztieta, autores del libro La Intocable, en el que relatan la supuesta operación secreta urdida en Zarzuela en 2012 para ‘salvar’ a la infanta de la acción de la justicia, además de narrar algunos aspectos de la personalidad de doña Cristina, recogen en su obra que el matrimonio se siente ‘maltratado’ por la sociedad española, y que, a menudo, mencionan la frase “los españoles no se merecen que volvamos a vivir en nuestro país”.

Urdangarín se encarga de la casa y los niños

Los autores de La Intocable han desvelado a Monarquía Confidencial algunos detalles de la vida que llevan los duques de Palma y sus hijos en Ginebra.

Iñaki Urdangarín ha renunciado definitivamente a encontrar trabajo. El duque de Palma es consciente “de que su trayectoria laboral está terminada”, por lo que sus ocupaciones actuales son encargarse del cuidado de la vivienda familiar y de sus hijos.

Doña Cristina continúa colaborando para la Fundación La Caixa, como lleva haciendo desde 1993. En Ginebra, la infanta coordina sus programas con agencias de la ONU y también con Aga Khan Development Network (AKDN), ambos trabajos conseguidos por gestiones del rey.

Además, tanto la infanta Cristina como Urdangarín apuestan por la discreción, intentando llamar la atención lo menos posible. Parte de su rutina diaria incluye hacer deporte y otros planes de ocio en compañía de sus cuatro hijos, con los que pasan la mayor parte del tiempo.

Clase media-alta

El actual trabajo de doña Cristina permite a la familia mantener un estilo de vida de clase media-alta.

Siguen residiendo en un ático ubicado en el exclusivo barrio de Florissant, en pleno casco antiguo de la ciudad, y los hijos de los duques de Palma cursan estudios en la Escuela Internacional de Ginebra, un prestigioso centro educativo privado que cuesta alrededor de 120.000 euros anuales por los cuatro niños.

Barajaron mudarse a Londres y los países nórdicos

Según cuentan Inda y Urreiztieta a MC, los duques de Palma valoraron otros destinos antes de mudarse a Suiza. Entre sus preferencias, la infanta y Urdangarín barajaron Londres, y especialmente los países nórdicos.

Los duques de Palma descartaron la capital británica por la atención mediática a la que se verían sometidos si se mudaban allí, muy similar a la que sufren en España. Por eso, los países nórdicos fueron, junto a Ginebra, la posibilidad más seria.

Destinos como Suecia o Noruega habrían proporcionado a los duques de Palma la tranquilidad y discreción que buscan en su vida cotidiana. Además, el hecho de que en estos países reinen “monarquías amigas” habría favorecido a la infanta acceder allí a un buen puesto laboral. 


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