Sábado 21/10/2017. Actualizado 01:00h

·Publicidad·

Tribuna Libre

La verdad del noviazgo de Balduino y Fabiola

    • Facebook (Me gusta)
    • Tweetea!
    • Google Plus One
  • Compartir:

Las reseñas biográficas publicadas con motivo del fallecimiento de la Reina Fabiola de Bélgica recogen versiones totalmente falsas acerca de sus primeros encuentros con el Rey Balduino y la formalización de su compromiso matrimonial, acontecimientos trascendentales de su biografía e imprescindibles para comprender su trayectoria vital.

En febrero de 1960, el Rey Balduino recibió en el palacio de Laeken a monseñor Suenens, posteriormente Primado de Bélgica y le comentó que había dejado en manos de la Virgen de Lourdes la solución del problema de su matrimonio. Así lo publicó el cardenal en 1998. Aconsejado por el prelado, Balduino concedió el 18 de marzo siguiente una audiencia de cinco horas de duración a una irlandesa de la Legión de María, Verónica O'Brien, a quien encarga que se ponga en contacto con el Nuncio en Madrid y busque allí una candidata religiosamente adecuada para convertirse en Reina de los belgas. Verónica conoció a Fabiola de Mora y Aragón y le confesó su misión, que, ante la extrañeza de la interesada, hubo de ratificar personalmente el Nuncio, que se puso en contacto con ella expresamente al efecto.

A los pocos días Fabiola acude a Bruselas acompañada por uno de sus hermanos y conoce al monarca. Inmediatamente después de asistir al penoso acto de dar la independencia al Congo, ceremonia que tuvo lugar el 30 de junio, Balduino vuelve a encontrarse con Fabiola en el santuario de Lourdes, a primeros de julio. La aristócrata española, consciente de la gravísima responsabilidad que entraña el compromiso matrimonial, se encomienda a su antepasada, la Reina Santa Isabel de Portugal, y, según revelación formulada personalmente a quien estas líneas firma, las lecturas de la Misa del 4 de julio (festividad de Santa Isabel), que hacen referencia a la prometida regia que se atavía con sus galas, le hacen decidirse a dar el sí al Rey, en Lourdes, el 8 de julio de 1960. 

Este es el motivo por el cual Fabiola aceptó ser condecorada con la orden Dinástica portuguesa de Santa Isabel, en contra de su costumbre de no recibir galardones de esta índole, que reservaba en exclusiva para su marido, siendo por ello excepcional el que, antes de su matrimonio, ingresase en el real Estamento de Gerona y en el Real Cuerpo de la Nobleza de Madrid, en la Orden de Isabel la Católica y, claro está, en la de Leopoldo, de Bélgica. En junio de 1961 recibió la Cruz Pro Ecclessia et Pontifice, otorgada por Juan XXIII, en 1971 aceptó la medalla conmemorativa del 2.500 aniversario del Imperio persa, en 1982 la Orden de Cristo, de la república de Portugal (hermanada con la de la Santa Sede). Al margen queda que en 2009 consintiese en ser inscrita en los registros del Señorío Divisero de Tejada,  noble corporación a la que se vinculaba por sus antepasados de Aldeanueva de Cameros.

El anuncio oficial del noviazgo se efectúa por el Primer Ministro belga en septiembre y la boda se celebra, civil y religiosamente, el 15 de diciembre.

Nada, pues, de extrañas coincidencias en casa de la Reina Victoria Eugenia en Suiza, ni de consultas oftalmológicas en casa del  conde de Arruga. 


·Publicidad·
·Publicidad·
·Publicidad·
·Publicidad·
·Publicidad·
·Publicidad·
·Publicidad·
·Publicidad·
·Publicidad·
·Publicidad·
·Publicidad·
·Publicidad·
·Publicidad·
·Publicidad·
·Publicidad·
·Publicidad·
·Publicidad·
·Publicidad·
·Publicidad·