Lunes 23/10/2017. Actualizado 01:00h

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Tribuna Libre

El príncipe tiene que estar en la final de la Copa

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Esperanza Aguirre ha armado el taco, con sus declaraciones de que se suspenda el partido y se celebre el partido a puerta cerrada, si hay silbidos y abucheos al himno nacional y al príncipe en la final de la Copa del Rey.

Ante los anuncios de alborotos y silbidos por parte de nacionalistas e independentistas catalanes y vascos, algunos están opinando que Felipe de Borbón no debería asistir.

Mi opinión es la contraria: el príncipe tiene que estar en el palco de Vicente Calderón, ahora con mucho mayor motivo, puesto que existen amenazas y riesgos.

En primer lugar porque no hacerlo sería un acto de cobardía, impropio de su persona y condición.

Segundo porque ése, como otros incidentes y altercados que han ocurrido y que ocurrirán en el futuro, va en el 'sueldo'.

También porque hay que dar la cara precisamente frente a movimientos como los que inspiran el alboroto del Calderón. Ante los intransigentes y violentos no se puede retroceder.

El partido debe celebrarse, el príncipe debe presidirlo, porque no nos podemos permitir que los radicales condicionen la vida de este país, en ninguno de sus aspectos.

Pero es que, además, quienes protagonicen las protestas y silbidos no son la mayoría, ni en su propia tierra, ni menos aún en toda España.

Otra cosa es que, si un club de fútbol no comulga ni con España ni con la monarquía, si eso es algo que su afición rechaza, lo coherente sería que no participaran en una competición de ámbito nacional y llamada precisamente Copa del Rey. Digo yo.

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