Sábado 21/10/2017. Actualizado 01:00h

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Tribuna Libre

El mayor peligro para la Familia Real

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Cuando, el 1 de noviembre de 2003, La Zarzuela anunció el compromiso de Felipe de Borbón con Letizia Ortiz, una de las preocupaciones inmediatas fue 'proteger' a la pareja, y el propio acontecimiento, frente a la llamada prensa del corazón. Pero, sobre todo, alejarla de determinados programas de televisión: los especializados en el cotilleo.

El recién nombrado jefe de la Casa, Alberto Aza, se dedicó a visitar a los principales directivos de medios informativos, y singularmente a los presidentes de las televisiones. A estos últimos les pidió que el noviazgo y próximo enlace del príncipe fuera abordado en los espacios informativos, dejándolo fuera de los espacios del corazón.

Hay que decir que las cadenas respetaron en gran medida aquél ruego, y que el tratamiento que dieron a los preparativos y a la boda misma estuvo a la altura del acontecimiento y de su significado.

Porque uno de los mayores peligros para la Familia Real es precisamente caer en manos de los espacios del corazón y del cotilleo. Significa entrar en una espiral interminable de vaguedades, superficialidades, sinsorgadas, lugares comunes, bromas de sal gorda, e, inevitablemente, de procacidades.

El problema, con ser grande, no estaría tanto el contenido, cuanto en que tales espacios llegan a las capas más amplias y más elementales de nuestra sociedad. Ésas en las que resulta difícil discernir lo importante de lo accesorio y lo real de lo imaginado, o no se distingue la 'princesa del pueblo' de una princesa de Asturias, por poner un ejemplo. Y eso puede ser el fin.

Pues bien, ya está la Familia Real en los programas de cotilleo, a cuenta del escándalo de Iñaki Urdangarín. Ya tienen los duques de Palma cámaras a la puerta de casa, 'paparazzi' haciendo guardia, pero, sobre todo, a los lenguaraces de tales espacios haciendo presa a diario.

O La Zarzuela consigue salirse de semejante círculo, o las consecuencias van a ser desastrosas para su futuro. Al tiempo.

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