Viernes 20/10/2017. Actualizado 01:11h

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Tribuna Libre

El discurso del rey: la vida de Jorge VI de Inglaterra es llevada a la pantalla gigante

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p.MsoNormal, li.MsoNormal, div.MsoNormal { margin: 0cm 0cm 0.0001pt; font-size: 12pt;"Times New Roman"; }div.Section1 { page: Section1; } Tímido, tartamudo, inseguro, nervioso y tremendamente impaciente, el príncipe Alberto de Inglaterra lloró como un niño en el hombro de su madre cuando le fue comunicada la noticia de que, por culpa de la norteamericana Wallis W. Simpson, su hermano renunciaría a la Corona Británica y ésta junto con el peso de un imperio vastísimo recaería sobre su vacilante cabeza.

p.MsoNormal, li.MsoNormal, div.MsoNormal { margin: 0cm 0cm 0.0001pt; font-size: 12pt;"Times New Roman"; }div.Section1 { page: Section1; } Esta historia, la de la espectacular y romántica abdicación del Rey Eduardo VIII al trono de Inglaterra por una mujer americana dos veces divorciada, es de todos conocida. Aunque fuera a grandes rasgos.

Lo desconocido para el público general es la historia oculta del “segundon” de la familia Windsor, el repuesto al que muy pocos habían prestado atención alguna vez, sobre todo por la fulgurante figura del eterno romántico y juvenil Eduardo VIII, el más codiciado, el más elegante y el más atractivo de su época. Corría el año 1936. Y tuvieron que pasar 74 años para que la sociedad pudiera conocer los pormenores de la historia de Alberto (“Bertie”), el rey que no quiso serlo, el rey a su pesar, el rey vacilante, a través de la recientemente estrenada y magnífica película “The King’s Speech”. El discurso del rey.

Basada en la historia real del Rey Jorge VI (1894-1952), el cual desarrolló en su infancia, producto de la estricta y espartana educación recibida, una tartamudez que no fue capaz de superar sino hasta que llegó al trono a la edad de 40 años, la nueva producción de Hollywood está interpretada de una manera sublime y perfecta por el gran actor británico Colin Firth, el cual se confirma como claro merecedor del mayor premio que puede otorgar el mundo del cine a uno de sus trabajadores: el Oscar. La asombrosa interpretación que Flirth hace del rey Jorge VI ya le ha dejado una candidatura al Globo de Oro y otra al premio del Screen Actor's Guild, dos elementos claves para conseguir una nominación al Oscar.

El director, Tom Hooper, desarrolla la trama de la película con una total calidad dramática, casi teatral, en la que el espectador acompaña al monarca británico en su lucha contra un defecto que le persiguió a lo largo de toda su vida y que tanto le acomplejó en su adolescencia y juventud. Un terapeuta australiano, maravillosamente interpretado por Geoffrey Rush, se convierte entonces en el responsable de que Jorge VI tuviera menos inconvenientes a la hora de articular las palabras mientras pronuncia sus discursos, tan importantes en aquella época tan convulsa en la que la lucha contra la Alemania nazi mostraba la importancia suprema de que el Reino Unido se mantuviera unido. Y fue precisamente este rey el que lo hizo posible.

Según los expertos y críticos cinematográficos, la película cuenta con un guión preciso, documentado y con frases de oro que resaltan la teatralidad de la trama, y con fragmentos en el que se regalan al público momentos del mejor humor británico. Una dirección formidable con unos encuadres muy curiosos a la hora de enfocar a ambos personajes, el rey y el terapeuta, cuando inician sus imperdibles diálogos. Una banda sonora envidiable compuesta por el compositor Alexandre Desplat y producida por los hermanos Weinstein, la pareja que fundó Miramax hace ya tantos años y que han sido durante los últimos años, sinónimo de éxito.

Enfocándose en los esfuerzos que Jorge VI realizó para vencer su atroz tartamudeo con la ayuda de un logopeda poco convencional, este drama está ambientado en los albores de la Segunda Guerra mundial y retrata la inusitada amistad entre un hombre que hubiera preferido no ser rey. Está protagonizada por Colin Firth, mientras que Geoffrey Rush interpreta al excéntrico logopeda, un actor australiano frustrado que utilizó técnicas poco convencionales para ayudar al monarca a dominar su tartamudez.

A la muerte de su padre, el rey Jorge V (Michael Gambon), en enero de 1936, y tras la escandalosa abdicación de Eduardo VIII (Guy Pearce), el príncipe Bertie, afectado desde siempre por su angustioso tartamudeo, se vio catapultado de pronto al trono en medio de la mayor crisis institucional que recuerde la historia inglesa. Cuentan quienes le conocieron que cuando se enteró que sería rey, fue como si se le cayese el mundo encima. Su país se encontraba al borde de la guerra y necesitaba desesperadamente un líder audaz, bien plantado y poderoso. La actriz Helena Bonham Carter interpreta a la reina Isabel, la futura reina madre, quien se encarga de ponerse en contacto con el excéntrico logopeda llamado Lionel Logue. A pesar del choque inicial, los dos se sumergen de lleno en una terapia poco ortodoxa que les llevará a establecer un vínculo inquebrantable. Con el apoyo de Logue, su familia, su gobierno y Winston Churchill (Timothy Spall), el rey logró superar su afección llegando a pronunciar un discurso radiofónico que inspiró a su pueblo y lo unió en la batalla.

Darío Silva-D’Andrea

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