Miércoles 22/11/2017. Actualizado 01:00h

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Tribuna Libre

¿Está bien impresionado Alberto de Mónaco?

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Atentos los responsables de la candidatura olímpica de Madrid. Todo lo que se ha hecho bien está y además se está haciendo bien, pero con los impresionables como el Heredero de los Grimaldi no hay que confiarse lo más mínimo.

Dicen los que saben de esto que los miembros del COI que han venido a examinar a Madrid como ciudad candidata a organizar los Juegos Olímpicos de 2016 se han ido muy bien impresionados. Y eso es bueno. Aunque lo mismo dirán o habrán dicho en las otras ciudades candidatas, siempre hay que mantener la ilusión.

De todas formas, la experiencia de anteriores frustraciones debería ponernos en guardia. Y ya que estamos puestos en alerta, la primera alarma que surge en el observador es un interrogante: ¿Está bien impresionado el Heredero de los Grimaldi? Porque, o le impresionamos -y generosamente- o este caballerete puede dar al traste con todo el trabajo y con todas las ilusiones.

Ya lo ha hecho otras veces y, entre francachela y escarceo, viaje todo pagado y reconocimientos de paternidad, igual le da por preguntar por la ETA o por el GRAPO o por la seguridad en los casinos y nos agua la fiesta.

No se sabe muy bien qué pinta en todo esto el representante de Mónaco, pero pinta y no sólo hace de artista sino que simultanea la tarea de pintar con la de marchante de lo que pinta. Se quita la gorra de marinero y los botones de la blazer con dibujos de anclas de mares lejanos y se coloca los botones de deportista olímpico y automáticamente hay que empezar a impresionarle.

Atentos, pues, los responsables de la candidatura de Madrid. Todo lo que se ha hecho bien está y además se está haciendo bien, pero con los impresionables como el monegasco no hay que confiarse lo más mínimo. Porque están a la que salta y en cualquier comité se levantan y si no están bien impresionados nos montan un lío.

A estos personajes les gusta ser impresionados, y cuanto más y más abundantemente se  les impresione mejor.

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