Viernes 15/12/2017. Actualizado 01:00h

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Tribuna Libre

Monarquía y marcas blancas

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La Casa Real tiene sus presupuestos pero de ahí a que se nos informe de bombillas de bajo consumo no tiene sentido alguno.

                

 Como el periodista piensa –debe de pensar- que los servicios de prensa de la Casa Real funcionan profesionalmente y lejos de cualquier chapuza, tiene que concluir que las noticias sobre las vacaciones ‘de todo a 100’ de los Príncipes de Asturias son, más que otra cosa, una oficiosidad del informador de turno.

 Leer que don Felipe y doña Letizia van a ahorrar en vacaciones, que en Marivent se van a instalar bombillas de bajo consumo, que habrá menos salidas en barco y que se aprovechará más la luz solar en los salones de la residencia real, sólo puede producir sonrojo.

 La Familia Real, tiene sus presupuestos de ingresos y gastos, sus dineros, su forma prudente y plausible de gastarlos y hasta fórmulas de ahorro, pero de ahí a que se nos informe de lo de las bombillas de bajo consumo no tiene un pase, incluso aunque se quiera uno congraciar con el ministro de Industria.

 Habrá que pensar que los encargados de la información de los Príncipes son ajenos a tanta memez y si no lo son hay que deducir que la memez, como la risa, va por barrios. Nadie, ni la sangre azul, está exenta de meteduras de pata, pero si es verdad que se ha hecho o se va a hacer un plan de ahorro, bienvenido sea. Pero esas cosas, y más tratándose de la Familia Real, se hacen y no se cuentan.

 Vamos a pensar bien y a concluir que ha podido ser una oficiosidad, un afán por acercar a los Príncipes al ‘pueblo llano’ o simplemente la necesidad de llenar una página ya maquetada y que se ha quedado en blanco. Ya sólo nos queda por leer que los Reyes, los Príncipes y las Infantas van al ‘súper’ a comprar marcas blancas. Claro que luego el ‘súper’ lo aprovecharía para hacer publicidad

 Las cosas de la Familia Real hay que tomarlas –más en los tiempos que corren-, contarlas y valorarlas con más seriedad. Hay aspectos de nuestra vida pública que deben tratarse con la debida profesionalidad y el resto dejarlo para alcaldes más o menos republicanos y más bien lenguaraces.  

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