Martes 21/11/2017. Actualizado 01:00h

·Publicidad·

Tribuna Libre

Memoria de la reina Victoria Eugenia

    • Facebook (Me gusta)
    • Tweetea!
    • Google Plus One
  • Compartir:

Se cumplen 40 años del fallecimiento de la reina Victoria Eugenia.

Fue la bella Princesa a la que España recibió en sus bodas con el terror y la sangre inocente derramada por el fanatismo de Mateo Morral, en 1906, y a la que la misma España tenebrosa despidió en 1931 con gritos amenazadores que hicieron temer a la Reina por su vida y la de sus hijos, recordando la tragedia de su prima hermana, la zarina Alejandra, asesinada con todos los suyos tan sólo una docena de años antes.

No se debe olvidar que durante el Frente Popular, la calle Mayor de Madrid fue honrada con el nombre de Mateo Morral, en homenaje al asesino y frustrado regicida.

Queremos recordar un hecho que refleja la fina personalidad de doña Victoria Eugenia. En verano de 1915, la Corte se encontraba en La Granja de San Ildefonso; de servicio junto al Rey, un joven ofical que andando el tiempo sería el general marqués de Bóveda de Limia, al que Alfonso XIII llamaba sin más por su apellido, Ponte. La marquesa de Bóveda de Limia se encontraba en esas fechas en el trance del alumbramiento, por lo que permanecía en Madrid. Cuando se acercó la fecha prevista para el parto, el Rey aconsejó a su ayudante que acudiese junto a su mujer, a lo que éste se negó, alegando la falta de necesidad de su presencia en el evento. Insistió Alfonso XIII y volvió a negarse Miguel Ponte, hasta que finalmente, Su Majestad ordenó al futuro padre que marchase a la cabecera de la Marquesa porque así lo quería la Reina. Algún tiempo después, ya repuesta, la feliz madre solicitó una audiencia con doña Victoria Eugenia para darle las gracias por su detalle. La Soberana le explicó que, como años antes, en 1910, ella había pasado horas de tremenda amargura por la soledad en que se encontró al dar a luz, inesperadamente por haberse adelantado el nacimiento previsto, mientras el Rey se encontraba en Londres en los funerales de Eduardo VII. No quería que ninguna otra mujer tuviese tan triste experiencia.

Sirvan estas líneas de recuerdo y homenaje a doña Victoria Eugenia de Battenberg, Reina sin dicha de España, a la que ésta aún le debe un monumento perdurable.

·Publicidad·
·Publicidad·
·Publicidad·
·Publicidad·
·Publicidad·
·Publicidad·
·Publicidad·
·Publicidad·
·Publicidad·
·Publicidad·
·Publicidad·
·Publicidad·
·Publicidad·
·Publicidad·
·Publicidad·
·Publicidad·
·Publicidad·
·Publicidad·
·Publicidad·