Domingo 22/10/2017. Actualizado 01:00h

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Tribuna Libre

Corinna zu Sayn-Wittgenstein, fuera de control

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Todo indica que Corinna, la amiga entrañable del rey como ella misma se define, se hallaría fuera de control. Quiero decir que no está controlada. Y eso, dada su personalidad y actividades, resulta relevante.

Que aceptara contestar al diario El Mundo, pudo inicialmente parecer un gesto aislado, hasta improvisado. Pero esta segunda incursión, es decir, la entrevista publicada en portada por la revista Hola, además ecos en Paris Match y La Vanguardia, y cortas apariciones en Cuatro y Antena 3, permiten intuir que se esconde algo más.

Atendiendo a lo inusual del hecho, la primera aparición, en el diario de Pedro J., llevó a algunos analistas a pensar que una iniciativa de ese estilo resultaba impensable sin que la todavía princesa hubiera solicitado al menos el visto bueno de La Zarzuela. Desde la Casa del Rey lo han negado rotundamente.

Si, repito, todo hubiera quedado ahí, no existiría cuestión, a pesar de lo delicado de las manifestaciones que hizo entonces Corinna, hablando imprudentemente de sus servicios al Gobierno de España y presumiendo de que dispone de información delicada.

La llamativa aparición en una revista del alcance y repercusión (también internacional) de Hola, apunta a algo más que un hecho casual y aislado. Cabe presumir detrás ocultas intenciones.

Corinna afirma que se quiere defender. ¿De qué? Porque ella no se encuentra imputada en el 'caso Nóos', y nada indica que pueda llegar a serlo.

Sostiene también que habla para aclarar los hechos. ¿A qué hechos se refiere? Los correos entregados por Diego Torres aluden a su asistencia al Valencia Summit y a las gestiones para colocar a Iñaki Urdangarín en la Fundación Laureus, hechos ambos que no parecen muy relevantes desde el punto de vista penal.

Sin embargo, sobre las "especulaciones" que siguieron al viaje a Botsuana, Corinna declara en Hola: "Me dolieron. Fueron innecesarias y dañinas. Fui a Botsuana en familia, con mi hijo Alexander, de diez años, y con mi marido Philip, con quien todavía conservo una gran amistad". Pero ninguna precisión más a las "especulaciones".

No falta quien ha hablado de un intento de venganza por su parte, citando una salida precipitada de España con su hijo tras la hospitalización del rey, acompañada por agentes de los servicios de inteligencia.

A nadie ha pasado inadvertida la llamativa pulsera que luce Corinna en tres de las cinco fotografías insertadas por Hola, en una de ellas como deseando mostrarla claramente. Algunos expertos han hablado de que la joya estaría valorada en más de tres millones de euros y que podría haber sido un regalo de don Juan Carlos.

Sobre el rey don Juan Carlos, Corinna detalla en Hola: "Tenemos una amistad cercana, nada más. Conozco al rey desde el año dos mil cuatro. En mi trabajo soy una experta en encontrar soluciones, siempre he sido honesta y discreta".

La alusión a su discreción y a "encontrar soluciones" puede merecer diversas y comprometedoras lecturas.

Algo más significativas son otras respuestas suyas. Corinna sostiene, por ejemplo, que "espera y confía" en que estas serán sus últimas declaraciones. ¿Hay que colegir que podría haber situaciones de futuro que le llevarían a nuevas declaraciones?

Su concreta afirmación de que "hay fuerzas que utilizarían cualquier cosa para desacreditar la monarquía y a España, pero no voy a hacerles el juego. Tienen la persona equivocada", ¿cabría leerlas como una velada advertencia?

¿Podría incluso hablarse de un oculto intento de presión? Sin embargo, entrando en el campo de las hipótesis, a una supuesta conseguidora internacional, mediadora en grandes negocios en los que discreción y confianza son el primer requisito, no le beneficiaría nada ofrecer una imagen conflictiva. Salvo que planeara retirarse y buscara garantizarse el futuro para el resto de sus días.

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