Viernes 20/10/2017. Actualizado 01:11h

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Tribuna Libre

Alberto de Mónaco visita el Vaticano

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Es la tercera vez que el hijo de Rainiero se encuentra con Benedicto XVI, pero la primera acompañado por su esposa Charlenne, quien discreta y elegante, vestía un precioso vestido blanco con mantilla, como permite el protocolo a las reinas católicas.

Al recibirlos en su biblioteca particular, Benedicto XVI felicitó a Charlenne por sus logros como deportista. Ella, que no habla bien el francés, tuvo algunos problemas para comprender el cumplido que el Papa le estaba haciendo y que tuvo que repetir. El encuentro fue breve, en total unos 15 minutos en los que se desarrolló una conversación distendida y amena entre Alberto de Mónaco y el Papa, en un perfecto francés.

Tras la breve visita, el príncipe Alberto le entregó un libro escrito por el cardenal Jerome Grimaldi que el Papa enseguida reconoció y le dijo a Alberto de Mónaco:""Es de tu familia". Al lado se encontraba el segundo regalo de Mónaco, un retrato que Benedicto XVI rápidamente identificó. Sin dejar tiempo al príncipe Alberto, el Papa al verlo dijo "¡Es él!", porque se trataba de un retrato realizado como litografía del cardenal Jerome Grimaldi, que vivió entre los siglos XVI y XVII. Un pequeño dato que da a conocer la grandísima cultura del Papa que sin referencias previas reconoció el regalo, identificó al cardenal y recordó que es familiar de los Grimaldi. Benedicto XVI regaló dos preciosos cuadros, uno de ellos un boceto de la basílica de San Pedro, que nunca se llevó a cabo.

La primera visita que un soberano de Mónaco hizo al Vaticano fue en 1957, cuando Raniero y Grace Kelly se encontraron con Pío XII. En 1997 les recibió Juan Pablo II y en las visitas de 2005 y 2009 fue Benedicto XVI quien se encontró con el príncipe Alberto.

No ha trascendido información sobre el viaje a Mónaco que se rumoreaba el año pasado y hasta ahora el único viaje internacional previsto para el 2013 es la Jornada Mundial de la Juventud en Brasil.

Además de lo anecdótico del blanco velo de Charlenne, propio de las reinas católicas y de la conversación distendida entre Alberto y el Papa, esta visita de los príncipes de Mónaco es importante porque se trata de una de los primeros encuentros oficiales en los que Georg Gänswein hace las funciones de Prefecto de la Casa Pontificia. Tras su nombramiento como obispo el pasado 6 de enero, poco a poco don Georg va tomando los encargos propios de este nuevo puesto y deja al maltés Alfred Xuereb como secretario. A primera vista podría parecer que no ha cambiado nada, pero el simple hecho de que Georg Gänsein ahora se pasee con el solideo de obispo –de arzobispo en su caso- refuerza su posición dentro de los muros vaticanos y sobre todo al servicio del Papa quien ahora tiene el control completo de su agenda, a través de las manos de su secretario personal, monseñor Gänswein, en quien confía plenamente.

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