Viernes 24/11/2017. Actualizado 01:00h

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Reino Unido

Se reunirá próximamente con la reina Isabel II

La reciente primera ministra de Nueva Zelanda quiere abolir la monarquía

La laborista Jacinda Ardern es una republicana convencida y apuesta por abrir un debate en su país sobre el futuro de la jefatura de Estado, que pertenece a la corona británica

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La nueva primera ministra de Nueva Zelanda, la laborista Jacinda Ardern, es una convencida republicana y está dispuesta a abrir un debate en su país sobre el futuro de la monarquía. Actualmente la jefatura de Estado en Nueva Zelanda depende de la corona británica.

Jacinda Ardern, primera ministra de Nueva Zelanda. Jacinda Ardern, primera ministra de Nueva Zelanda.

La reina Isabel se reunirá próximamente con la nueve primera ministra de Nueva Zelanda, la dirigente laborista Jacinda Ardern, que gobernará en coalición con el partido nacionalista Nueva Zelanda Primero y el Partido Verde, controlando 63 de los 120 escaños del parlamento.

El Partido Laborista ganó las recientes elecciones en Nueva Zelanda con 46 diputados, que sumados al apoyo de los nueve de Nueva Zelanda Primero y los 8 del Partido Verde, permitirán el gobierno de Jacinda Ardern, constatando que el país votó mayoritariamente por el “cambio”.

Jacinda Ardern, a sus 37 años, será la decimoséptima primera ministra de Nueva Zelanda en el reinado de Isabel II. Además, se convierte en la más joven en asumir el cargo en los 150 de historia de la democracia neozelandesa y la tercera mujer en hacerlo.

Es habitual que la reina se reúna en una audiencia con los nuevos dirigentes de Nueva Zelanda, poco después de salir elegidos. Un hecho que sucederá próximamente entre Isabel II y Jacinda Ardern, pero para el cual no se ha fijado aún una fecha concreta.

Jacinda Ardern prometió durante la campaña electoral que si salía como primera ministra aplicaría nuevas medidas como combatir la pobreza infantil, construir viviendas baratas, mejorar la calidad de las aguas, reducir la inmigración y despenalizar el aborto, entre otros asuntos.

Además, la joven líder laborista es una convencida republicana, por lo que está dispuesta a abrir el debate en su país sobre si Nueva Zelanda puede constituirse como una república en el futuro y dejar de depender de la monarquía británica.

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