Martes 21/11/2017. Actualizado 01:00h

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Reino Unido

La boda entre el Príncipe Guillermo y Kate Middleton impulsará cerca de 620 millones de libras a la economía británica

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La semana pasada se hizo público el matrimonio entre el príncipe Guillermo y Kate Middleton, después de 8 años de noviazgo. A pesar de que la boda costará 20 millones de libras a los contribuyentes, analistas económicos británicos estiman que el beneficio obtenido a través del merchandising y el turismo rondará los 620 millones.

En Reino Unido, es tradición que en la misma semana en que se anuncia un compromiso matrimonial se empiecen a comercializar los primeros souvenirs en recuerdo de la boda. La gama de objetos puestos a la venta es muy amplio: desde vajillas hasta piezas de cristal, pasando por las populares tazas con la efigie de la pareja.

Precisamente, estas tazas, que enmarcan los rostros de los prometidos dentro del escudo de la Monarquía británica con forma de corazón junto a la fecha de la ceremonia, supondrán, según los analistas económicos de Inglaterra, la mayor fuente de ingresos que se obtendrán con la venta de recuerdos del evento, estimados en unos 21 millones de libras esterlinas.

Los fabricantes de esta industria aseguran que las comerciadas por la boda del príncipe Carlos y Diana de Gales, celebrada en 1981, siguen siendo demandas por los coleccionistas. Es por ello que se han servido de las fotografías tomadas el día en que se anunció el compromiso para decorar las tazas.

A sí mismo, estos comerciantes esperan que no se modifique la fecha de la boda, como ya ocurrió en 2005 con el matrimonio entre Carlos de Gales y Camila Parker Bowles, el cual se tuvo que retrasar con motivo del fallecimiento del Papa Juan Pablo II. De producirse, se verían obligados a retirar todas las tazas fabricadas de un tiempo a esa parte y a elaborar una nueva remesa de souvenirs con la nueva fecha.

Por otra parte, Reino Unido espera recibir un turismo adicional en las fechas próximas al enlace, que se producirá entre primavera y verano. Se calcula que el beneficio obtenido con esta afluencia de visitantes podría llegar a ser de 250 millones, teniendo en cuenta las fiestas que se celebrarán en las islas las jornadas previas.

Los ciudadanos británicos confían en que el Gobierno decrete fiesta nacional el día de la boda, para así poder impulsar mejor tanto el turismo, así como los recuerdos del acontecimiento.

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