Domingo 22/07/2018. Actualizado 01:00h

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Una irreconocible Kalina de Bulgaria, asiste a en una cena en su honor en París

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Vestida con guantes largos color fucsia, blusa estampada y falda de cuero, y un pañuelo por tocado, una diferente Kalina de Bulgaria, acompañada de su marido, Kitín Muñoz, asistió a una cena ofrecida por Irina Bokova en París. La hija más 'destroyer' del rey Simeón volvió a sosprender a propios y extraños con su atuendo y nueva fisonomía.

 

FOTOGRAFÍA: IPAPRESS

La más pequeña y también la única niña, de los Reyes de Bulgaria sigue dando que hablar. Kalina de Bulgaria, aunque estudió en el Liceo francés, jamás olvidó sus raíces búlgaras y en 1998 volvió a Bulgaria. Un año más tarde conoció a Kitín Muñoz con el que se casó en el palacio de Vrana. Desde entonces viven allí con sus hijos.

Tras la septicemia que le obligó a operarse de la nariz, la princesa sigue conservando su gusto -mal gusto- en el vestir y también en el maquillaje. Lo mismo se rapa una ceja que se llena la cara con brillantina, o se pinta pestañas inmesas bajo los ojos. Y eso por no hablar de su lapiz de labios o su pendiente en singular... ¿se le perdió el otro? Su reciente viaje a París no ha sido una excepción en sus cambios de look. Sus amistades hablan siempre de su gran corazón para justificar su aspecto, aunque hay que reconocer que no hay estilista que pueda soportar medio fiesta a su lado.

Y es que a cada uno la llamada maldición de los Sajonia Coburgo les amenaza de una manera diferente.

 

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