Martes 24/10/2017. Actualizado 01:00h

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La increíble historia del príncipe que ganó el Dakar

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Nasser Saleh Al-Attiyah, es, a sus 39 años, una de las figuras más increíbles del mundo del deporte actual. Y es que este qatarí no solamente es un “rey” del automovilismo, sino que es príncipe de un pequeño emirato ubicado en el Golfo Pérsico, casi gana una medalla olímpica en tiro, es un exitoso empresario y es primo del actual soberano de su pequeña nación. Quiere que se conozca Qatar y, con su carisma y sus aptitudes deportivas, lo está logrando.

El príncipe qatarí ganó su primer Dakar en su cuarta participación. Lo hizo en Argentina, después de pasar por la localidad cordobesa de Villa Carlos Paz, de la que quedó enamorado. Dicen, quienes le frecuentan, que es de esas personas que transmite tranquilidad, olvidándose de que es un príncipe y una de las figuras top de la mítica carrera. Por su parte, está más preocupado en ser “embajador” de su país que en vivir como un príncipe. Y a su inmensa simpatía le suma una gran aptitud para los deportes que le permiten cumplir con su objetivo.

Moreno, de baja estatura, piel oscurecida por el sol del Oriente Medio, ojos cafés y una simpatía única, Nasser es piloto de ralis, medallista olímpico, y príncipe de su emirato. Su tía, hermana de su padre, es la madre del actual Emir de Qatar, Hamad Bin Khalifa Al-Thani, lo que le vale el tratamiento de príncipe y una posición privilegiada en la riquísima familia real qatarí. El nuevo campeón del rali Dakar, la competencia de autos más exigente del mundo, que ha tenido lugar en Argentina y Chile, es además un verdadero personaje del deporte, y un “sex symbol” en los países del Oriente, aunque la cultura de los emiratos no lo hacen muy notable.

Nacido el 21 de diciembre de 1970 en Doha, capital del Emirato de Qatar, en el mismo año en que su tío Khalifa se convertía en el soberano absoluto del pequeño reino árabe. “De niño soñaba con ser piloto”, ha reconocido el príncipe. “Habría empezado antes, pero mi padre no me permitía dejar los estudios. Así que ni bien terminé de estudiar, comencé a correr… Y estoy feliz porque ya podría decir que cumplí mi sueño de participar en el Dakar como un piloto de alto nivel”.

Nasser fue una de las piedras angulares en la preparación de su pequeño país para conseguir realizar allí, en el 2022, el Campeonato Mundial de Fútbol, y también en el negocio de la Fundación Qatar, la entidad que estará, por primera vez en la historia, como patrocinador del Fútbol Club Barcelona.

A finales de la década de los ‘80 debutó en las competencias de rally, pero durante siete años no pudo competir en los autos debido a que el presidente de la Federación de su país pertenecía a una familia rival de los Al-Attiyah y promocionó a otros pilotos. Fue así que Nasser decidió optar por el tiro olímpico, en la modalidad de “skeet” o “tiro al plato”, que le llevó a los Juegos Olímpicos de Atlanta 1996 y Sydney 2000 (sexto lugar), y Atenas 2004, en los que se quedó a las puertas de la medalla, que perdió en el desempate contra un atleta cubano.

Con alma de deportista, y miembro del Comité Olímpico de su país, tras un par de demostraciones en el rally, cuando se realizaba en África, el príncipe Nasser logró un espacio en el equipo Volkswagen, con el carro más poderoso para los ralis: el Tuareg. “Yo no vivo de los ralis”, admite él mismo. “Tenemos un negocio familiar en Qatar. Esto, en realidad, es mi tiempo de ocio. Me encanta viajar y me gustan los retos”. Ese negocio familiar es la empresa Barwa, un complejo financiero que en cinco años engloba unas 40 compañías y que se cuenta como uno de los negocios más prósperos en todo Oriente Medio, que con la cantidad de dinero que mueve el petróleo, no es poca cosa.

“Es maravilloso”, reconoció al salir vencedor en autos en el Dakar 2011. “Para mí era un sueño ganar el Dakar. Pienso que después de esta victoria todo el mundo sabrá dónde se encuentra Qatar. Es muy difícil explicar lo que pasa por mi cabeza, significa mucho para mí ganar el Dakar. Qatar fue designada sede del Mundial de fútbol 2022, y ahora yo gané el Dakar, que es como un Mundial. Ahora me prepararé bien para los Juegos Olímpicos de Londres 2012, porque también es mi sueño. Ya gané el Dakar, ahora quiero los Juegos Olímpicos”. Igualmente, el príncipe ha ganado el oro en dos ocasiones en los Juegos Asiáticos; la última vez, el mes pasado, en China. Y fue segundo en el Mundial celebrado en Italia en 2001.

Darío Silva D’Andrea

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