Sábado 16/12/2017. Actualizado 01:00h

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Aparecen en Suecia joyas que pertenecieron a la gran duquesa María Pavlovna de Rusia

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Al huir de la Rusia revolucionaria la que en familia era llamada “Miechen”, dejó en custodia diversos objetos preciosos en la legación sueca en San Petersburgo. De allí fueron trasladados a Estocolmo y conservados en el Ministerio sueco de Asuntos Exteriores, hasta que fueron descubiertos el pasado año y entregados a sus legítimos propietarios. Estos piensan ahora subastarlos en Londres. La noticia no salió antes a la luz por motivos de seguridad.

El pasado viernes 28 de agosto Krister Wahlbäck, del ministerio sueco de Asuntos Exteriores, declaró en Radio Ekot que el pasado año, durante un traslado de archivos, fueron descubiertas en dicho ministerio joyas conservadas allí desde 1918, y cuyo valor asciende a unos dos millones de euros. Buena parte de esas alhajas pertenecían a la familia imperial de Rusia y han sido devueltas a sus legítimos herederos que planean subastarlas en Sotheby’s de Londres en noviembre próximo. Los valiosos objetos fueron depositados en noviembre de 1918 en la misión sueca en Petrogrado por un hombre de confianza de la gran duquesa María Pavlovna de Rusia. En 1920 ésta falleció en el exilio en Francia, en Contrexéville, en los Vosgos, sin informar a los miembros de su familia que parte de sus joyas se encontraban en Suecia.

Se trata de una colección de un centenar de pitilleras de oro y plata con esmaltes y piedras preciosas incrustadas así como gemelos, todo ello realizado por el famoso orfebre ruso Fabergé, cuya familia sirvió a cinco zares, y por el joyero sueco Bolin que hizo joyas para la familia real sueca durante tres reinados. La pitillera más cara podría alcanzar en la subasta un precio superior a las 90.000 libras y el par de gemelos más caro ascender a unas 6.000 libras.

La gran duquesa María Pavlovna llamada “la mayor” para diferenciarla de la del mismo nombre y llamada “la menor”, hija del gran duque Pablo Alejandrovich de Rusia, nació en 1854 y era hija del gran duque Federico II de Mecklemburg-Schwerin y de la princesa Augusta de Reuss-Köstritz. Era tía del último zar de Rusia, Nicolás II al haber casado con el gran duque Wladimir Alejandrovich de Rusia, hijo de Alejandro II y hermano de Alejandro III. Es, por tanto, bisabuela de la gran duquesa María Wladimirovna, actual Jefe de la Casa Imperial Rusa. Pues bien, la Gran Duquesa María poseía fabulosas joyas. Entre ellas una magnífica tiara de perlas y diamantes, fabricada en Rusia hacia 1890 y conocida como “tiara Wladimir”, que hoy pertenece a la colección de la reina Isabel II de Inglaterra que la usa frecuentemente.

La gran duquesa María Pavlovna sobrevivió a la Revolución Bolchevique y, ya en vida, esta princesa, que convirtió el palacio Wladimir en centro de la vida social de San Petersburgo durante muchos años, había recuperado sus joyas más importantes de su palacio de San Petersburgo gracias a un amigo suyo, diplomático británico. Las legó a sus hijos. Su hija Elena, esposa del príncipe Nicolás de Grecia, heredó la citada diadema Wladimir y la vendió a la reina Mary de la Gran Bretaña en 1921 que la transformó, sustituyendo sus 15 perlas pera por las esmeraldas Cambridge, hermosas piedras en cabuchon. Isabel II heredó esa diadema de su abuela Mary. Ésta soberana, gran amante de las joyas, aprovechó el desgraciado destino de los Romanov y de otras familias reales para comprar muchas alhajas de las princesas exiliadas.

Amadeo-Martín Rey y Cabieses

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