Viernes 20/10/2017. Actualizado 01:11h

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Mónaco

Todos los detalles del enlace entre Alberto de Mónaco y Charlene Wittstock. La alfombra roja de la realeza, el recorrido nupcial y la cena de gala: una boda llena de elegancia y sencillez

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Alberto de Mónaco y Charlene Wittstock ya son marido y mujer. Alrededor de 3.500 personas siguieron el 'sí, quiero' a través de pantallas gigantes en el patio del Palacio Grimaldi. Los recién casados se dieron un baño de multitudes en el recorrido nupcial en las calles. El fin de fiesta lo puso la cena oficial a los invitados en la Ópera Garnier.

La familia Grimaldi hizo gala de su elegancia. Acapararon toda la atención a su paso por la alfombra roja para acudir a la ceremonia religiosa del príncipe Alberto y Charlene Wittstock. Los primeros en llegar fueron los hijos mayores de la princesa Carolina, especialmente ovacionados a la entrada por los ciudadanos monegascos.

Minutos después, llegaron la princesas Carolina y Estefanía, acompañadas por sus hijos menores. Carolina, al igual que su hija Carlota, eligieron un modelo de Chanel. Estefanía lució un vestido de tirantes combinado con un chal en tono rosa como su hermana.

La familia Grimaldi no fue la única en lucir sus mejores galas. La princesa Victoria de Suecia, los reyes Alberto y Paola de Bélgica, los príncipes Máxima y Guillermo de Holanda o los duques de Anjou, Luis Alfonso de Borbón y su esposa María Margarita de Vargas, también llamaron la atención por su elegancia.

Pero el vestido más esperado de toda la tarde fue el de la novia. Charlene Wittstock lució un hermoso diseño elaborado por Giorgio Armani. Un traje muy sencillo elaborado en seda 'duquesa' con un fino bordado en la parte frontal, una larga cola de 20 metros y un velo hecho de tul de seda. Los monegascos rompieron en aplausos ante la llegada de la nueva princesa de Mónaco. El novio optó por el uniforme militar de verano de coronel de Carabineros.

Ya en el altar, la pareja, contenida, entonó las palabras que todo el pueblo de Mónaco esperaba con expectación, el "sí quiero". La entrega de anillos fue otro de los momentos más emocionantes del enlace.

Baño de multitudes

Tras la ceremonia religiosa, los recién casados fueron 'bañados' por un mar de pétalos de rosas blancas, entre vítores y aplausos de los ciudadanos. Durante el recorrido nupcial hasta la Iglesia de Santa Devota, los monegascos se concentraron para felicitar a los novios. Banderas de Mónaco y de Sudáfrica ondearon por igual en las calles del Principado.

El momento más emotivo llegó tras la tradicional entrega del ramo a la patrona de Mónaco. Mientras la soprano Marie-Clotilde Würz-De Baets y su hija, de once años, entonaban un canto a la Virgen, la princesa Charlene no pudo contener las lágrimas.

Al salir del templo, recorrieron de nuevo el mismo camino para volver al palacio y disfrutar del banquete oficial a cargo del chef francés, Alain Ducasse, en la Ópera Garnier y en las terrazas del casino de Montecarlo.

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