Domingo 22/10/2017. Actualizado 01:00h

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Japón

Dejaría este asunto para más adelante

El Gobierno japonés planea aparcar el debate sobre la sucesión femenina en la corona imperial

Los expertos convocados por el primer ministro se centrarán en qué solución legal dar al deseo de Akihito de abandonar sus funciones representativas

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El Gobierno y el Parlamento de Japón tienen pendiente resolver cómo articular legalmente la petición de Akihito de abdicar como emperador, que comunicó a través de un mensaje grabado y dirigido a todos los japoneses. El Ejecutivo de Shinzo Abe quiere escuchar primero la opinión de expertos.

El emperador Akihito, con su hijo Naruhito a su lado. El emperador Akihito, con su hijo Naruhito a su lado.

El anuncio de Akihito ha provocado un verdadero seísmo político en Japón, ya que la institución imperial y la figura del emperador se mantenían hasta hace unos años envuelta en un gran hermetismo prácticamente sagrado.

El actual titular del Trono del Crisantemo explicó que desea abdicar en su hijo Naruhito debido a que su avanzada edad, y los problemas de salud que ya arrastra, le están empezando a dificultar cumplir con sus obligaciones tal y como le gustaría.

Sin embargo, la Ley de la Casa Imperial que regula la institución no contempla actualmente la posibilidad de abdicar. De ahí que el anuncio de Akihito supone pasar al gobierno y al parlamento japoneses la tarea de cambiar la ley.

El tema de la mujer se dejaría para más adelante

Tal y como se contó en estas páginas, la perspectiva de cambiar la ley imperial ha abierto en Japón un debate más amplio sobre la institución. Las voces para aprovechar esta reforma para corregir la exclusión de la mujer de la sucesión del trono han vuelto con fuerza, y hasta el secretario general del partido del primer ministro se mostró partidario de corregir este “anacronismo”.

Sin embargo, unas declaraciones del jefe del gobierno, Shinzo Abe, y después lo publicado en medios japoneses en base a fuentes internas del ejecutivo nipón indican que se inclinan más bien por centrarse por el momento sólo en regular la abdicación del emperador.

Incluso se contempla la posibilidad de que no se cambie de inmediato la Ley de la Casa Imperial, sino que se apruebe una norma que permita abdicar tan sólo a Akihito. Es decir, una solución similar a la que se aprobó en España cuando Juan Carlos I anunció su decisión de abdicar: en vez de aprobar una norma general para regular la abdicación, fue una ley orgánica de unos pocos artículos que establecía la sucesión de don Juan Carlos en su hijo Felipe VI.

Esto se concretaría además en que por el momento se aplazarían otras cuestiones relacionadas con la casa imperial que también se querían cambiar. Una de ellas es la posibilidad de acabar con la discriminación de las mujeres: en primer lugar, que puedan ser consideradas aptas para heredar la corona y entrar en la línea de sucesión; y en segundo lugar, que si se casan con “plebeyos” no pierdan sus privilegios reales como sucede ahora.

Un grupo de expertos para regular la abdicación

Esto afectará al grupo de expertos que el gobierno de Shinzo Abe piensa convocar para que estudien la mejor forma de cumplir la voluntad de Akihito de dejar de cumplir sus funciones de emperador. El propio Abe dijo recientemente que es necesario escuchar las opiniones de expertos antes de llevar el asunto al parlamento.

Sin embargo, la convocatoria de ese panel de expertos se ha ido retrasado. Estaba prevista para septiembre y también se ha aplazado al menos hasta octubre. El gobierno, asegura Abe, prefiere que el debate público sobre el tema se serene antes de abordar la solución legal para encajar la abdicación de Akihito, ya que es necesario regular detalles como, por ejemplo, si después de abdicar podría asumir actos oficiales tras abdicar, y al mismo tiempo si sería recomendable nombrar un regente en el caso de que el emperador no pudiera cumplir con las obligaciones diarias.

Un sector importante del Partido Liberal Demócrata, más conservador, recela de algunos de los cambios que se plantean para modernizar la institución imperial aprovechando el deseo de Akihito de ser relevado por su hijo Naruhito. Eso podría provocar un freno a las modificaciones legales.

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