Sábado 16/12/2017. Actualizado 01:00h

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España

El día que doña Letizia no dejaba de mascar chicle.

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El lunes tenía lugar en La Zarzuela una audiencia de la Princesa de Asturias a algunos de los diseñadores que habían tomado parte en una iniciativa de la revista ELLE: un reportaje, con motivo del quinto aniversario de la boda de los Príncipes. Catorce modistos españoles diseñaban para doña Letizia un nuevo look . Lo que nació como un apoyo al “made in Spain” acabo en el Museo del Traje pues a doña Letizia no le gustaron algunos modelos. Pero la anécdota de la audiencia no estuvo en la decisión, que se les comunicó allí sino en el chicle que la Princesa de Asturias no dejaba de mascar, algo que ni los modistos tan suyos, pasaron por alto.

 

En la imagen, doña Letizia con Ana Locking, Roberto Torreta, Lemoniez, Custo Dalmau, Miguel Palacio, David Delfín, Victorio&Luchino, Roberto Verino, Carmen March, Juanjo Oliva, Hannibal Laguna y Fernando Lemoniez, entre otros.

 

 

FOTOGRAFÍA: IPAPRESS

Pretendían los modistos que doña Letizia llevara sus diseños, con los que había sido obsequiada, en algún acontecimiento importante, a ser posible internacional, para que las etiquetas de nuestros creadores se pasearan fuera de nuestras fronteras. Los catorce modelos estaban cedidos gratuitamente. Eso sí, pretendían que la Princesa citara al modisto en la ceremonia en cuestión. Finalmente, y como  más de un modelito no le hacía ninguna gracia -según fuentes cercanas a doña Letizia- decidió no quedarse con ninguno, y donarlos todos al Museo del Traje.El malestar que la decisión provocó a más de un diseñador puede traer cola.

Pues bien, la audiencia del lunes sirvió para comunicar a los modistos la decisión. Ya había un cierto mal ambiente... Lo que no se esperaban éstos, fue que a doña Letizia se le olvidó dejar el chicle antes de entrar en la salón y se pasó, desde que Susana Martínez Vidal le fue presentando a los diseñadores hasta la conversación posterior, dale que dale, masca que masca con el chicle en cuestión. No hubo ninguna reverencia. "Quizá porque todos estábamos pendientes del chicle. Hasta alguno comentó en voz baja que parecía que iba a hacer una pompa en cualquier momento". No la hizo.

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