Viernes 24/11/2017. Actualizado 01:00h

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España

Los Príncipes celebran mañana cinco años de una boda que hizo historia

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Don Felipe y doña Letizia festejan mañana el V aniversario de su boda, una fecha histórica, porque muchas voces reclamaban desde hacía tiempo que el Príncipe, que entonces tenía 36 años, debía casarse y asegurar la continuidad de la Monarquía.

Iban a dar las 12 del mediodía, hora fijada para la ceremonia religiosa a cargo del cardenal Antonio María Rouco Varela, cuando con los 1.700 invitados dentro de la catedral de la Almudena, incluida la Familia Real, y a falta de que hiciese su entrada la novia, el gris plomizo del cielo de esa mañana madrileña cumplió su amenaza y comenzó a llover.

Doña Letizia esperó más de 15 minutos y al final optó por utilizar el Rolls Royce que la trasladó a las puertas de la Catedral, en cuyo interior y ante el altar le esperaba el Príncipe de Asturias, que la recibió con una amplia sonrisa. Fue allí donde se pudo apreciar el vestido que había realizado Pertegaz para la novia de la primera boda de un príncipe heredero celebrada en Madrid en 97 años. En 1906 se había casado en la capital Alfonso XIII, siendo ya rey.

La Familia Real, incluido el Príncipe, habían recibido ya las muestras de cariño del público cuando el cortejo, que cerraron don Felipe y la Reina, se trasladó a pie desde el Palacio Real hasta el templo madrileño. Doña Letizia no pudo oír hasta que terminó el oficio religioso cómo le demostraban su afecto los ciudadanos que desde primera hora del día estaban en la calle.

Los novios, convertidos ya en marido y mujer, cumplieron con la tradición y se desplazaron hasta la Basílica de Nuestra Señora de Atocha -el mismo lugar en el que luego ofrecerían a la Virgen a sus dos hijas, las infantas Leonor y Sofía- para depositar ante la imagen el ramo de la desposada.

Millones de personas en todo el mundo siguieron por televisión la ceremonia a la que asistieron representantes de más de 40 casas reales, jefes de Estado y de Gobierno, el ejecutivo español y las altas autoridades del Estado.

Los miles de madrileños y visitantes que habían esperado durante horas para verles en los alrededores del Palacio y de la catedral pudieron ser testigos ese 22 de mayo de 2004 del tímido beso que los novios se dieron en uno de los balcones que dan a la plaza de Oriente, cuando salieron a saludar.

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