Lunes 23/10/2017. Actualizado 01:00h

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España

Ceremonia de entrega de premios en Oviedo

Felipe VI, en los Princesa de Asturias: “Que nadie construya muros con los sentimientos”

El rey dedica la parte final de su discurso a exaltar la unidad y la defensa de la legalidad en pleno proceso independentista en Cataluña

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Los reyes de España han presidido la entrega de los Premios Princesa de Asturias en su 35ª edición, la primera con su nueva denominación femenina en honor a la princesa Leonor. La gala de entrega de los galardones, en el Teatro Campoamor de Oviedo, ha reunido a los premiados y a numerosas personalidades políticas y culturales.

Felipe VI pronuncia el discurso de los Premios Princesa de Asturias 2015. Felipe VI pronuncia el discurso de los Premios Princesa de Asturias 2015.

“Se declara abierto el acto de entrega de los Premios Princesa de Asturias 2015”: así dio comienzo el rey Felipe el acto de entrega de estas distinciones en la capital del Principado. El primer discurso lo pronunció Matías Rodríguez Inciarte, presidente de la Fundación Princesa de Asturias.

Nada más comenzar su intervención, Rodríguez Inciarte hizo la primera referencia a Leonor de Borbóm: “Recordamos en esta tarde a la princesa de Asturias”, y además rogó a los reyes que trasladaran a la princesa el afecto de los miembros de la fundación.

Rodríguez Inciarte también destacó “la presencia de Su Majestad la reina doña Sofía”. De inmediato, le interrumpió un multitudinario aplauso en honor de la reina, que se levantó de su sitio en el palco de honor para agradecer el aplauso.

Referencias a la unidad ante el debate independentista

Felipe VI pronunció su segundo discurso como rey de España en estos Premios Princesa de Asturias. El rey empezó glosando los valores de progreso y entendimiento a los que contribuyen unos galardones que definió como “faro de la cultura y de la concordia”, antes de alabar a cada uno de los premiados de este año.

Pero sin duda la parte más relevante y destacada del discurso del rey ha sido la última, en la que don Felipe comenzó reflexionando sobre los 35 años que han transcurrido desde la primera edición de los premios.

El discurso de los Premios Princesa de Asturias es uno de los más “personales” que don Felipe pronuncia, junto al de Nochebuena. Si en otros casos los palabras del rey están revisadas por el Gobierno de España, en estos dos discursos se entiende que, antes el príncipe, ahora el rey Felipe introduce más conceptos propios e ideas de fondo.

En este caso, fue inevitable que las palabras del rey no hicieran pensar en el proceso independentistas que se vive en Cataluña, sobre todo después de la victoria de la candidatura secesionista de Junts pel Sí en las elecciones autonómicas del 27 de septiembre.

Sin citar en ningún momento Cataluña ni ningún dato de la actualidad política, el rey llamó a valorar “con sinceridad y honestidad lo que los españoles hemos construido juntos, que nos une y nos fortalece”. Felipe VI no dudó en hacer una defensa expresa “de la legalidad y de los principios constitucionales” como garantía de los derechos y libertad de los ciudadanos y llamar a los españoles a “preservar esa convivencia que fortalece y enriquece nuestra vida colectiva”.

Las divisiones nunca hacen grande a un pueblo”

El discurso del Jefe del Estado no sólo se ha referido al debate sobre la deriva independentista en Cataluña con peticiones a la unidad y a la concordia, sino también con apelaciones al peligro que supone la división.

“Que nadie construya muros con los sentimientos”, dijo Felipe VI, que explicó que “cuando se levantan muros emocionales —o se promueven divisiones— algo muy profundo se quiebra en nosotros mismos, en nuestro propio ser, en nuestros corazones”.

El rey incidió en esta idea al asegurar que “las divisiones nunca hacen grande a un pueblo; solo lo empobrecen y lo aíslan”. También llamó a evitar fracturas sociales por el daño que hacen a los afectos, a la amistad y a las familias, a las relaciones entre los ciudadanos.

Por último, don Felipe animó a seguir construyendo España -“una Nación europea con raíces milenarias y vocación universal”-, que se mostró convencido de que “seguirá unida en su camino hacia un futuro de mayor concordia y progreso, con la dignidad, el respeto y el orgullo que merece su historia y su memoria”.

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