Martes 21/11/2017. Actualizado 01:00h

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Bélgica

El hurto se produjo el lunes y se confirmó el jueves

La privacidad de la familia real belga, en peligro por el robo al primer ministro

Unos ladrones se llevaron documentos sensibles del coche de Elio di Rupo

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El primer ministro de Bélgica ha sido objeto de un insólito hurto que podría traer graves problemas a la familia real del país. A Elio di Rupo le robaron el lunes de su coche varios documentos que guardaba en su ordenador portátil.


El rey Felipe de Bélgica y el ex primer ministro belga, Elio Di Rupo. El rey Felipe de Bélgica y el primer ministro belga, Elio Di Rupo.

El hurto se produjo mientras el primer ministro belga hacía deporte en el gimnasio al que suele acudir habitualmente, el lujoso club Aspria. Este centro, muy próximo a la Eurocámara, es frecuentado regularmente por importantes funcionarios y políticos europeos.

En el espacio de tiempo en que el jefe del Ejecutivo belga permaneció en el interior del Aspria, un ladrón o varios de ellos -se desconoce quién fue el autor del delito- irrumpieron en el coche del primer ministro y se llevaron su ordenador portátil y algunos documentos de trabajo.

Aunque el robo se produjo el lunes, la noticia no se hizo pública hasta pasadas 48 horas de la sustracción de los documentos. Cuatro días después de que ocurriese este delito, la policía federal continúa sin tener pistas de quién fue el ladrón que irrumpió en el vehículo de di Rupo.

Este hurto no sólo afecta a la Unión Europea, cuya seguridad ha quedado en entredicho después de que se hiciese público el robo al primer ministro. También afecta directamente a la familia real de Bélgica, de la que di Rupo posee información privilegiada que podría estar guardada en el ordenador que los ladrones se llevaron de su coche.

El portavoz del primer ministro belga que confirmó el hurto el jueves ha asegurado que los documentos sustraídos a di Rupo contenían “apuntes personales”, restando de este modo gravedad al asunto y calmando la alerta despertada inicialmente al conocerse el robo.


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