Domingo 24/09/2017. Actualizado 01:00h

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Tribuna Libre

El príncipe Felipe no es un ‘vicerrey’

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Durante una visita oficial a Cuba, el rey don Juan Carlos se encontró con Fidel Castro, quien quiso hablar del príncipe Felipe. Con su habitual desparpajo, el dictador cubano soltó una pregunta: "Oye, ese hijo tuyo ¿qué es? ¿Un vicerrey?".

Evidentemente, Felipe de Borbón no es un 'vicerrey'. Y tampoco un 'jefe de Estado bis'. Es solamente el heredero.

La disquisición viene a cuento a propósito de la interminable baja médica de don Juan Carlos, que lleva más de año y medio prácticamente fuera de juego, zarandeado por todo tipo de males y operaciones, y que, por si fuera poco, afronta hora otro periodo de convalecencia de al menos seis meses, como resultado de la nueva operación en la cadera izquierda que le van a practicar.

Así que el príncipe deberá seguir ocupándose de algunas de las tareas de su padre el rey. Pero no de sus funciones.

Quedó claro el viernes, durante la rueda de prensa en La Zarzuela. El Jefe de la Casa, Rafael Spottorno, fue muy explícito: las funciones de don Juan Carlos como jefe del Estado no las puede suplir nadie; tampoco el heredero. Y no las suplirá.

Entonces, ¿qué es lo que hace, y hará en los próximos seis meses, el príncipe Felipe. Lo que hace es 'representar', nunca sustituir. Le representará en actividades y convocatorias en las que únicamente aportará la 'presencia': estará, y hasta presidirá, pero siempre que no se trate de funciones institucionales reservadas al jefe del Estado.

No obstante la aclaración, lo cierto es que, como consecuencia de unas circunstancias no deseadas, el príncipe de Asturias se está viendo sometido a un 'rodaje' público que no le va a venir nada mal, dentro del proceso de preparación para el día en que le toque ocupar el trono sucediendo a su padre.

Pero no solamente eso. Las obligaciones que desde hace un tiempo ha debido asumir, por el estado del rey, le vienen aportando un plus de presencia ante la opinión pública que contribuirá, sin duda, a asentar su figura para cuando llegue ese momento.

El príncipe se está convirtiendo cada día más en un personaje familiar, habitual, normal, para los españoles, que van conociéndole un poco más, aunque sólo sea por las fotografías y las imágenes de las televisiones.

Y no solamente es una cuestión de imágenes más o menos favorables. Porque, además, actuaciones como la que protagonizó en Buenos Aires, defendiendo la candidatura de Madrid 2020, están ayudando a 'descubrir' quién y cómo es el futuro rey, un personaje de primera, sólido, plenamente confiable. Y eso, como digo, no le vendrá nada mal.

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