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Tribuna Libre

El bautizo del heredero de la dinastía nacional rumana

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El pasado 22 de mayo Rumania vivió un momento muy especial en su historia dinástica pues el “pequeño milagro”, el Príncipe Carol Ferdinand de Rumania, recibió las aguas bautismales.

El pasado 22 de mayo Rumania vivió un momento muy especial en su historia dinástica pues el “pequeño milagro”, el Príncipe Carol Ferdinand de Rumania, fue bautizado en presencia de representantes del gobierno y la oposición política de ese país, y de varios miembros de la realeza y nobleza mundial.

Carol Ferdinand es hijo del Príncipe Paul y su esposa de origen estadounidense la Princesa Lia quien se convirtió en madre a la edad de 60 años. El bautizo no escapo el furor de la prensa rumana pues el pequeño príncipe es un hombre de “primeros”; es el primer vástago real nacido en la Casa Real en 90 años, el primer miembro de la dinastía a portar el apellido “al Romaniei” (de Rumania) desde su registro civil, y el primer príncipe a tener como padrino un Jefe de Estado republicano del país donde la dinastía antes reinaba. El Presidente Traian Basescu y su esposa Maria Basescu agradecieron con su apadrinamiento todos los esfuerzos que el príncipe y la princesa Paul de Rumania hacen por mejorar la imagen del país a través de las actividades de la fundación Printul Paul pentru România.

El “pequeño milagro” como lo describe su madre, es bisnieto del Rey Carol II y de su primera esposa la Princesa Ioanna Valentina Lambrino. El hijo de ambos, y hermano mayor del Rey Mihai I, fue el Príncipe Carol Mircea (padre del Príncipe Paul), quien durante años tuvo que luchar por reconocer que la anulación del matrimonio de sus padres fue ilegal y que el por lo tanto era hijo legitimo del entonces Príncipe heredero Carol con la boyarda Ioanna Valentina Lambrino. La corte administrativa de Lisboa en 1955 lo reconoció como hijo legítimo y primogénito del difunto monarca Carol II y le otorgo derechos de sucesión en el estado de Carol II; decisión que el Rey Mihai I ya viviendo en el exilio nunca peleo. Consecuentemente también la Cour de cassation en Francia reconoció el juzgado de Lisboa en 1963, y más recientemente a finales de mayo del 2010 la Corte Europea de Derechos Humanos ha establecido póstumamente que la republica rumana violó los derechos humanos de Carol Mircea de Rumania al no reconocer dentro de un retrazo razonable las antiguas decisiones en Lisboa y Paris que se decidieron en base al derecho rumano vigente a la hora del matrimonio del entonces heredero real Carol y Ioanna Valentina Lambrino. Este último fallo legal en la corte más alta de Europa sorprendió solo una semana después del primer bautizo real del país en nueve décadas.

Otra coincidencia más – ¿que augura bien para Carol Ferdinand? – ha sido que la fecha original del bautizo se trasladará del 12 al 22 de mayo para acomodar la agenda presidencial; sin saberlo los padres ni el presidente, el Príncipe Paul fue informado ese mismo día por uno de sus invitados (el Príncipe Stéphane Grecianu) que el 22 de mayo pero de 1866 fue la fecha en la que Carol I de Rumania fue coronado “Domnitor al Romaniei” (Príncipe reinante de Rumania). 

Aparte de apadrinamiento presidencial, el Landgrave de Hessen, el Príncipe Moritz, es padrino de honor mientras que las madrinas de honor son la Princesa Maria Gabriella de Italia y la alemana Madeleine zu Bentheim und Steinfurt.

Aunque lamentablemente varios invitados que ya habían confirmado la primera fecha fija del bautizo tuvieron que cancelar su asistencia por el cambio de fecha que no les venía bien en sus agendas, no se dejaron esperar las misivas de felicitaciones de todo el mundo. El Rey de Suecia envió una de su puño y letra, la Zarzuela mandó una epístola en nombre de D. Juan Carlos I firmada por Alberto Aza. No faltaron las misivas de hora buena y las tarjetas de felicitación del Mohammed VI de Marruecos, de Alberto II de Mónaco, de la Grand Duquesa María Teresa de Luxemburgo, de la Reina de Dinamarca y del príncipe heredero Frederik, del Duque de Bragança, del Zar Simeon II, de la corte de Tailandia, de los Emiratos Arabes Unidos, e incluso una letra de Michel y Maria Pia de Borbón-Parma, que enviaron de su residencia en Miami. El Príncipe Michel de Borbón-Parma es el hermano de la Reina Ana de Rumania, esposa del Rey Mihai I.

Silvio Berlusconi amigo del Príncipe Paul desde hace varios años envió un emisario personal, al Senador Giuseppe Valentino. También el Rey de Marruecos envió a su prima la Princesa Lalla Joumala Alaoui, quien es embajadora del reino marroquí en la Corte de St. James. Esta última llego en un jet privado puesto a su disposición por el Rey Mohammed VI para su pronto traslado a Rumania.

El bautizo propio se dio lugar en la iglesia ortodoxa Domnita Balasa de Bucarest seguido por una recepción modesta pero llena de alegría y esperanza en el Intercontinental Hotel ubicado en el corazón de la capital rumana. Se sirvió un buffet con platillos típicamente rumanos evitando la opulencia por la sensibilidad de la crisis económica en el país.

Los tres días de festividades culminaron el domingo 23 de mayo con una visita privada de los invitados a la Casa Poporului (Casa del Pueblo) que fungió una vez de residencia a Ceausescu, su gobierno y sus próximos. Después de la visita la Princesa Lia visito sola y sin informar a la prensa escrita o de televisión cuarenta hospitales y maternidades para felicitar y llevar rosas a mujeres embarazadas o que como ella han dado a luz recientemente.

Si no hubiera nacido el Príncipe Carol Ferdinand la línea masculina de la Casa Real de Rumania (la única que tendría derechos de sucesión de acuerdo a la última constitución real de 1923 en razón de la Lex Salica) se hubiese extinto con las muertes del Rey Mihai I, y de sus sobrinos los príncipes Paul y su medio hermano Alexandru (este último no casado y sin descendencia).

Hasta el nacimiento de Carol Ferdinand la Princesa Margareta era vista como la heredera (aunque sin tener derechos legales de acuerdo las leyes vigentes durante el reino). Su sobrino, Nicholas de Roumanie Medforth Mills, viene de ser “elevado” por su abuelo desde el primero de abril del 2010 al rango de “Príncipe Nicolae de Rumania” con predicado de “Alteza Real” aunque sin valor jurídico actual.

A pesar de la falta de información que existe sobre la línea de Paul de Rumania él es legítimamente reconocido como miembro de la Casa Real por la ley, si bien no por su tío el Rey Mihai I. Tanto él como su hijo portan el nombre “de Rumania” reservado por la ley sólo a miembros de la Casa Real. 

Vea aquí fotos del bautizo:

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