Viernes 09/12/2016. Actualizado 01:00h

·Publicidad·

Tribuna Libre

Tejados de cristal

    • Facebook (Me gusta)
    • Tweetea!
    • Google Plus One
  • Compartir:

Ese ‘Diablo Cojuelo’ que casi siempre persigue a la Familia Real descubrió hace mucho el filón informativo de las ‘empresas y los negocios’ de sus miembros, bien con participaciones más o menos abiertas o amparadas por los rumores.

Cuando empezaron a llegar los cónyuges, el radio de acción del ‘Diablo Cojuelo’ se amplió notablemente, y ya están en liza, consortes y, por supuesto, las familias de los consortes.

Hace unas semanas se publicaron los datos de una empresa inmobiliaria, ‘Aizoon’, radicada en Barcelona, de la que es presidente y administrador único el duque de Palma, Iñaki Urdangarín y secretaria general la Infanta Cristina. A partir del dato, surgen todo tipo de especulaciones y las más variadas teorías.

Los más respetuosos o callan o expresan su opinión timorata sobre las actividades comerciales de quienes forman parte del entorno del Rey.

Hipocresías aparte, hay que hablar claro y por derecho. Los miembros de la Familia Real tienen toda la libertad para trabajar y para que su trabajo sea debidamente remunerado, con independencia de la asignación que el Rey tiene en los Presupuestos Generales del Estado. No hay ninguna ley que prohíba a los hijos del Rey y a sus esposos o esposas formar parte de sociedades inmobiliarias o de otro tipo de empresas. De hecho, la Infanta Cristina lleva muchos años trabajando en La Caixa y a nadie le parece censurable. ¿Es que hay distintos tipos de empresas? ¿Hay actividades que reportan beneficios y que son más encomiables que otras?

Lo que sí ocurre es que la Familia Real tiene el techo de cristal y, además del techo, tiene que tener también las paredes y los suelos. Es decir, que la transparencia más estricta tiene que imperar en este tipo de actividades de las personas que, por lazos de sangre o por afinidad personal o familiar, están cerca del Rey.

Ese es el quid de la cuestión y eso es lo que tienen que tener muy en cuenta, en este caso concreto, los Duques de Palma. Simplemente eso, transparencia, luz y taquígrafos y puertas abiertas en todo momento para que nadie pueda abrigar la más mínima sospecha.

Solamente los Reyes y los Príncipes de Asturias, por su especial situación presente en un caso y futura en otro, serían excepciones a estos planteamientos.