Martes 06/12/2016. Actualizado 01:00h

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Tribuna Libre

Leyes y Derechos Humanos

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La igualdad ante la ley parece ser un principio claro, simple a seguir, aunque no tan fácil a obtener si el apellido es “Habsburg-Lothringen” en Austria. Además de la “Ley del 3 de abril de 1919 sobre el exilio y la confiscación de bienes de la Casa de Habsburgo-Lorena”, la Carta Magna de la república alpina mantiene el artículo 60 / 3, que prohíbe explicitamente que “cualquier miembro de una familia soberana o ex soberana pueda ser candidato a la presidencia austriaca”.

Casi 90 años han pasado desde la promulgación de la “Lex Habsburg” por parte de la Asamblea Provisional de la República de Austria-Alemania, mientras que este miércoles se celebran 60 años de la Universal Declaración de Derechos Humanos. Sin embargo la legislación austriaca que tuvo por objetivo el exiliar al último soberano (y hoy por hoy, “Beato de Dios”, el Káiser Karl I), permanece parte del derecho constitucional austriaco, ignorando la incompatibilidad del contenido de esta “Lex Habsburg” con la dicha declaración. La igualdad ante la ley parece ser un principio claro, simple a seguir, aunque no tan fácil a obtener si el apellido es “Habsburg-Lothringen” en Austria. Además de la “Ley del 3 de abril de 1919 sobre el exilio y la confiscación de bienes de la Casa de Habsburgo-Lorena”, la Carta Magna de la república alpina mantiene el artículo 60 / 3, que prohíbe explicitamente que “cualquier miembro de una familia soberana o ex soberana pueda ser candidato a la presidencia austriaca”, y por lo mismo excluye no sólo a los Habsburgo, pero de la misma manera a otras familias prominentes con miembros de ciudadanía austriaca como los Liechtenstein, Sajonia-Coburgo y Gotha, Stolberg-Stolberg, Frankenstein, etc., ¿Dónde quedo el espíritu del artículo primero de la Declaración de los Derechos Humanos que claramente lee “Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos”?

Con esta “ley de responsabilidad colectiva” la República de facto excluye de la participación política a todo un grupo de personas basados simplemente en su raza -en el caso de los Habsburgo-, su origen social, su nacimiento y, para algunos, incluso por su opinión política. Todas estas condiciones no deberían ser motivo de discriminación de acuerdo al segundo artículo: que la ley limite los derechos de los miembros de su antigua casa reinante parece ser razonable, aunque su mantenimiento 89 años después de la caída del régimen imperial es cuestionable, sobre todo tomando en cuenta que todos los otros países han abolido leyes similares después de II Guerra Mundial, y que estas, nunca alcanzaron los limites o, mejor dicho, no limites de la “Lex Habsburg”, pues sólo exiliaban a los jefes y primogénitos de las antiguas casas reinantes.  Aunque hoy pragmáticamente muerto, el § 2 de la “Lex Habsburg” tenia por intención exiliar a todos los miembros de la casa Imperial, dándoles la oportunidad de permanecer en el país o entrar de nuevo después de declararse ciudadanos leales a la República. Hasta 1996, el Archiduque Felix -que vive en México- y su hermano el Archiduque Dr. Carl Ludwig -fallecido el 11 de diciembre del 2007- todavía estaban exiliados “en interés de la República” (§ 1). Esto sin tomar en consideración su estatus de victimas del régimen nazi y el artículo 9 de la Declaración de los Derechos Humanos, es decir, “Nadie podrá ser arbitrariamente detenido, preso ni desterrado”. El artículo 13 § 2 que lee “Toda persona tiene derecho a salir de cualquier país, incluso del propio, y a regresar a su país”, nos da a entender que el derecho a una patria es básico para cualquier ser humano. Aunque el exilio para los Habsburgo prácticamente es nulo en la actualidad, una ley mantenida con nivel constitucional no sólo viola el derecho comunitario europeo y los valores a los cuales Austria se adhirió al ratificar esta Declaración, pero también tiene un valor psicológico innegable que tiene por objetivo el demonizar a los Habsburgo con la culpa de una guerra con la cual la actual generación no tuvo nada que ver.  El derecho a cuestionar el régimen político del país también esta garantizado por esta Declaración que estipula “derecho a la libertad de pensamiento, de conciencia y de religión" (artículo 18). Ningún Estado de Derecho puede obligar a un ciudadano a admitirse a valores a los que él no cree, siempre y cuando estos estén conformes con el ordre publique y el respecto a la libertad de los demás.  Aunque todos los países europeos, incluso las economías débiles del Este han cerrado acuerdos con sus ex familias reinantes, en Austria, un país libre desde 1955 y dicho democrático, hasta hoy se niega a los Habsburgo el derecho a su propiedad, un derecho básico como se menciona en el artículo 17 de la Declaración de los Derechos Humanos: “1. Toda persona tiene derecho a la propiedad, individual y colectivamente. 2. Nadie será privado arbitrariamente de su propiedad”. El § 5 de la “Lex Habsburg”, sin embargo, mantiene la propiedad colectiva de la dinastía en manos del Estado. ¿En interés de la República?  Los Derechos Humanos no deben provocar ni incurrir en el libre derecho de los pueblos a elegir su forma de Estado, Monarquía o República, pero sobre todo que prevalezca la democracia, el Estado de Derecho y el respeto a las libertades fundamentales, lo cual lamentablemente no es el caso en Austria con su “Lex Habsburg”; una ley sin paralelo en el mundo, no pensada ni por los mulás contra el antiguo Shah de Iran y su familia. La pregunta sigue abierta: ¿Cuándo la república alpina adaptará su constitución a la Universal Declaración de los Derechos Humanos y abolirá la “Lex Habsburg”?