Miércoles 16/08/2017. Actualizado 10:22h

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Tribuna Libre

La reina de Inglaterra realiza una histórica y peligrosa visita a Irlanda

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Es una visita que muchos en Irlanda nunca creyeron que pasaría. Pero cuando la Reina Isabel II aterrice en Dublín este martes, marcará la reconciliación entre países vecinos que se veían con sospecha y hostilidad.

Las fuerzas de seguridad se mantienen en alerta máxima y temen que los combatientes disidentes del IRA (Ejército Revolucionario Irlandés) lancen esta semana nuevos ataques terroristas con motivo de la visita real. El viaje, que obedece a una invitación especial de la presidenta irlandesa, Mary McAleese, fue muy criticado por grupos nacionalistas, que consideran la gira “totalmente inapropiada” e “insensible”. 

Este lunes, 16 de mayo, y un día antes de iniciarse el viaje de la reina, la policía británica anunció que recibió una amenaza de bomba para Londres procedente de los disidentes republicanos irlandeses. Se ha recibido un aviso de amenaza de bomba para el centro de Londres hoy (lunes). La amenaza no es específica en relación a una hora o un lugar”, declaró la policía en un comunicado. Interrogada por la agencia informativa AFP, un portavoz de Scotland Yard precisó que la amenaza están conectada con terrorismo republicano disidente.

Unos 10.000 policías y militares estarán movilizados para esta histórica visita de cuatro días, especialmente después de que disidentes republicanos irlandeses amenazaran este lunes con colocar una bomba en Londres. “Esta es la mayor operación de seguridad que hemos organizado nunca en este país”, afirmó en Dublín el comisario John Gilligan, portavoz de la policía irlandesa. La presidenta, Mary McAleese, calificó la visita de Isabel II como un “momento extraordinario en la historia” de su país. Según las recientes encuestas, más del 80% de los irlandeses están satisfechos de este viaje de la reina.

Se trata del primer viaje que Isabel II hace a la vecina República irlandesa en 59 años de reinado y de la primera visita de un monarca británico desde que ese país obtuvo la independencia. El último fue Jorge V, abuelo de Isabel II, que viajó al país en 1911, antes de una guerra civil que llevaría a la independencia del sur de la isla. Las relaciones anglo-irlandesas se deterioraron y las tensiones empeoraron por la represión del Ejército inglés durante las tres décadas de violencia entre republicanos y protestantes leales a la Corona británica en la provincia del norte.

En Irlanda del Norte, dominado por protestantes británicos, hubo en los años 60 una sangrienta guerra de guerillas, y en 1979 el conde Louis Mountbatten, tío de la reina Isabel II, fue asesinado por miembros del grupo armado independentista IRA que hicieron estallar una bomba en el barco en que Mountbatten pasaba sus vacaciones familiares.

El IRA Auténtico, la facción disidente del ya inactivo Ejército Republicano, amenazó con asesinar agentes de policía y manifestó que “la reina de Inglaterra es requerida por crímenes de guerra en Irlanda y no es bienvenida en suelo irlandés”. Deseando minimizar los peligros de esta visita, la primera ministra irlandesa, Enda Kenny, calificó el viaje como “el comienzo de una nueva era” entre ambos países. “La visita de la reina está basada en el respeto, en la relación amistosa y en el reconocimiento mutuo de dos países que han normalizado sus relaciones”, explicó.

De esta manera, la premier precisó que “los sitios elegidos por la Reina para su visita son apropiados” y es una manera de “cerrar el pasado” y “afrontar juntos los retos del futuro”. La visita comenzará el martes 17 y se extenderás hasta el 20. Según Kenny, la reina y su marido, el príncipe Felipe, “van a tener una bienvenida muy cálida por parte de la mayoría de los irlandeses”.

De forma simbólica, el avión de la reina llegará al Aeródromo Casement, un campo militar nombrado en honor a Roger Casement, quien fue ejecutado por traición en 1916 por conspirar con los alemanes. Su destino fue sellado cuando el abuelo de la reina, George V, se rehusó a conmutar su sentencia de muerte.

El programa de la visita, que concluirá el viernes, no elude sin embargo algunos de los lugares más sensibles en la relación entre los dos países. Durante la primera jornada, Isabel II depositará una corona de flores en el Jardín del Recuerdo de Dublín, en donde rendirá homenaje, junto con la presidenta irlandesa Mary McAleese, a “quienes dieron su vida en la causa de la Libertad Irlandesa”.

Al día siguiente se desplazará al estadio Croke Park, donde las fuerzas británicas mataron a 14 personas en 1920, en uno de los episodios clave de la guerra por la independencia irlandesa, y al memorial de la Primera Guerra Mundial, que homenajea a los caídos irlandeses que lucharon con el Reino Unido.

Isabel II cerrará esa jornada con una cena de Estado y un esperado discurso en el Castillo de Dublín, sede del Gobierno británico durante la ocupación de la isla de Irlanda.

El jueves, el principal evento del día será una vista al Centro Nacional de Sementales en el condado de Kildare, al suroeste de Dublín, incluida en el programa dada la conocida afición de la reina a los caballos. La monarca concluirá su periplo irlandés con una visita matinal el viernes a la llamada Roca de Cashel en el condado de Tipperary, en el centro del país, una castillo medieval en ruinas también conocido como la Roca de San Patricio (patrón de Irlanda). Antes de partir hacia el Reino Unido desde el aeropuerto de Cork, al sur del país, los reyes pasearán durante unos minutos por el Mercado Inglés de esta localidad.

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