Jueves 21/09/2017. Actualizado 01:00h

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Tribuna Libre

Don Juan de Borbón, en el recuerdo

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La colaboración en un proyecto de investigación me llevó a estudiar razonablemente la vida de Juan de Borbón (1913-2013), hijo de Alfonso XIII y príncipe de Asturias desde 1933.

Cuando retorno a la biografía de don Juan mi memoria va a los años que considero decisivos en su vida. El periodo comprendido entre 1941 a 1949. Un tiempo en el que don Juan soñó con ser Rey de España. Alfonso XIII había abdicado en enero de 1941 y murió el 28 de febrero de ese año. Juan de Borbón era el Jefe de la Casa Real de España, aunque al no haber jurado ante las Cortes no pudo titularse rey; por ello eligió un título real: conde de Barcelona.

El general Franco había dado a conocer a don Juan su proyecto de configurar un nuevo Estado, que de acuerdo con el pensamiento tradicional y conservador, debía ser: nacional español, católico, con una representación corporativa, y por nacional español: monárquico.

Franco no puso fecha al término de ese proyecto, y don Juan que tenía 27 años en marzo de 1941 no insistió para que se procediera a la restauración.

Alfonso XIII en su testamento había hecho una petición a su hijo, que selló su actuación política. El príncipe debía ser "cuando España lo juzgue oportuno el Rey de todos los españoles".

La Europa de 1941 estaba fragmentada a consecuencia de la guerra mundial. El general Franco tenía el firme convencido de que no podía dejar de ser Jefe del Estado con plenos poderes. Franco, que tenía 49 años, comenzó a tratar al conde de Barcelona como un rey al príncipe heredero.

El curso de la guerra mundial pautó las relaciones entre el general y el conde de Barcelona; este pidió a Franco que dejara el poder con ocasión de la caída de Mussolini (VII-1943). Franco se negó: era un militar, que además había ganado la guerra civil.

El rumbo de la guerra mundial desde junio de 1943 llevó a los pocos consejeros que tenía el conde de Barcelona fuera de España a sugerirle que rompiera públicamente con Franco, mientras que los consejeros de vivían en España le comunicaron que nunca sería rey contra Franco y sin Franco.

A finales de 1944, el triunfo de los aliados era evidente. Eugenio Vegas Latapie, Julio López Oliván, José María Gil Robles, y el teniente general Kindelán aconsejaron a don Juan que publicara un manifiesto en el que rompiese con el general Franco y le instara a abandonar el poder. Don Juan en el manifiesto de Lausana (19-III-1945) afirmó que la monarquía que el representaba procedería a "la aprobación inmediata, por votación popular de una Constitución"; se reconocerían "todos los derechos inherentes a la persona humana", se establecería "una asamblea política elegida por la nación", y se reconocería "la diversidad regional". Además, exigió la retirada del general Franco.

No obstante, en la nota explicativa que acompañaba al manifiesto se afirmaba que este se publicaba "ante la contingencia de que el régimen falangista no pueda subsistir por incompatibilidad con el mundo de mañana". Pero ¿que sucedía si subsistía? Y como subsistió, el conde de Barcelona vio que el manifiesto había sido un error. Se enfrentó con Franco al instarle a que se marchara, a la vez que los Estados Unidos y el Reino Unido presionaron muy poco a Franco, pues no deseaban perturbación alguna en España. En consecuencia, Franco consideró que lo importante era asegurar la educación del príncipe niño: don Juanito, que tenía siete años.

La promulgación de la Ley de Sucesión a la Jefatura del Estado (1947), -el proyecto había sido rechazado por don Juan por instaurar una monarquía electiva- llevó al general Franco y a Luis Carrero a mover sus peones para que don Juan Carlos viniera a estudiar a España. La entrevista de Franco con don Juan, en el yate Azor, supuso que la educación del príncipe niño se realizaría en España. La reina Victoria Eugenia escribió "La idea de apoderarse de mi nieto resultaba la consecuencia lógica de su famosa Ley de Sucesión". Franco podía permanecer en el poder hasta que el príncipe tuviera treinta años, edad que establecía la ley para ser designado sucesor.

A partir de 1949, comenzó una época difícil en la vida de don Juan. Su objetivo era hacer dinastía, darse a conocer y consolidar la idea de que la futura monarquía sería de todos los españoles.

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