Viernes 09/12/2016. Actualizado 01:00h

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Tribuna Libre

Corrillos

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Dice la Casa Real que es por falta de espacio y que por eso los periodistas no estarán, como tales, en el ejercicio de su profesión y de su sagrado deber de informar a la opinión pública, en la recepción que tendrá lugar en el Palacio Real tras la parada militar del día 12 de octubre.

Dice la Casa Real que es por falta de espacio y que por eso los periodistas no estarán, como tales, en el ejercicio de su profesión y de su sagrado deber de informar a la opinión pública, en la recepción que tendrá lugar en el Palacio Real tras la parada militar del día 12 de octubre.

La presencia periodística, según la versión oficial, se limitará a la prensa gráfica y a la línea de saludos.

Lo cierto es que llueve sobre mojado y que la medida no ha sido muy bien acogida en medios periodísticos. Las especulaciones de todo tipo han saltado. Por un lado se dice que en Zarzuela no sienta demasiado bien que estas recepciones reales se conviertan en una plataforma para que los políticos, fundamentalmente el presidente del Gobierno, se despachen con los periodistas de manera informal pero que, lógicamente se convierte en una fuente de titulares para el día siguiente, restando protagonismo al Jefe del Estado en un acto que él preside.

No faltan quienes afirman que la ‘culpa’ de la decisión la tienen los famosos corrillos que se montan y que dan origen a todo tipo de declaraciones, más o menos ‘off the record’, pero que no siempre son agradables de leer en letra impresa.

Más de una vez, palabras del Rey en esos corrillos han dado demasiado ‘tema’ a la prensa.

Sea como fuere, antes de tomar una medida de estas características hay que sopesar mucho los pros y los contras, porque la Corona no debe estar en el centro de polémicas sobre la libertad de informar. Además, si se ha tomado una decisión por parte de la Casa Real, las excusas o las razones sobran, por cuanto se cae en el despropósito de atribuirlas a la falta de espacio. Mejor es no justificar que justificar de tan mala guisa.

En cuanto a los corrillos y al ‘off the record’ se supone que todos -los que hablan y los que escuchan- son lo suficientemente maduros para saber lo que se dice delante de unos periodistas que también deben de saber lo que publican o no. Tonterías del ‘off the record’ aparte.