Lunes 25/09/2017. Actualizado 01:00h

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Tribuna Libre

La Corona y el 23-F

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La actuación del Rey durante los acontecimientos del 23-F nunca ha estado exenta de polémica. Libros, reportajes, investigaciones y opiniones en una u otra dirección han llenado páginas y páginas y tiempos de antena en los medios audiovisuales.

Los jueces dijeron la última palabra y ahí están las sentencias que condenaron a los cabecillas de la intentona. Uno de ellos, Alfonso Armada, fue el foco del que surgió esa polémica sobre la actuación del Monarca por su especial vinculación con don Juan Carlos.

Las fechas de aniversario son propicias a rememorar aquellos sucesos y ha sido TVE la que ha emitido una especie de docudrama que ha merecido elogios unánimes. Incluso la Reina afirmó que ella y el Rey habían visto los episodios y que "estaban bien".

De cara a la Corona, la serie de TVE ha sido, cuando menos, clarificadora. Quedó patente cómo Armada pretendía la formación de un Gobierno de salvación nacional integrado por miembros de todos los partidos, incluidas las izquierdas -de ahí la repugnancia de Tejero- y cómo para conseguir sus propósitos el que fuera Segundo Jefe del Estado Mayor del Ejército había usado el nombre del Rey.

Igualmente se reafirmó la actitud del Monarca, siempre respetuoso con la Ley y con la Constitución, y su angustia cuando le iban llegando noticias de que su nombre andaba por medio de los golpistas.

Pero quizás lo que dejó de relieve la serie, además de la actuación de don Juan Carlos, fue la actitud de su entorno familiar. Ficción aparte, era lógico el comportamiento del Príncipe de Asturias y de las Infantas, con una mezcla de curiosidad y de miedo. El mismo miedo que mostraba la Condesa de Barcelona cuando pregunta a su hijo si asaltarían la Zarzuela.

El Rey contó en todo momento con el apoyo de su familia. "Tus hermanas creen que deben de estar aquí en estos momentos", le dice la Reina. Y el apoyo resultó -eso parece- eficaz a la hora de ayudar al hombre más que al Rey.

Mención aparte merece la actuación de doña Sofía, que revivía experiencias sufridas en su Grecia natal y que quedaron perfectamente reflejadas en las alusiones a su hermano o en las conversaciones con su hermana Irene.

Equilibrio perfecto entre la actuación política del Rey y la trayectoria de toda la Familia en esas horas decisivas. Novelerías incluidas, la serie ha servido para ratificar percepciones y aclarar actuaciones en horas dramáticas en las que la Corona hizo, simplemente, lo que tenía que hacer.

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