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Tribuna Libre

Centenario del nacimiento de Don Jaime de Borbón

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El día 23 de junio se conmemora en I centenario del nacimiento de un Príncipe sin fortuna, el Infante Don Jaime de Borbón y Battenberg, segundo hijo de SS.MM. los Reyes Don Alfonso XIII y Doña Victoria Eugenia.

El día 23 de junio se conmemora en I centenario del nacimiento de un Príncipe sin fortuna, el Infante Don Jaime de Borbón y Battenberg, segundo hijo de SS.MM. los Reyes Don Alfonso XIII y Doña Victoria Eugenia. En efecto, el Infante vio la luz primera en el Real Sitio de la Granja de San Ildefonso, en Segovia, el 23 de junio de 1908, y en el bautismo se le impusieron los nombres de Jaime Leopoldo Isabelino Enrique Alejandro Alberto Alfonso Víctor Acacio Pedro Pablo María.

Parece que el nombre de Jaime, infrecuente en la Familia Real después de los reinados de sus homónimos en Aragón y Mallorca, se escogió para congraciarse con ciertos sectores de la sociedad catalana a la que Alfonso XIII intentó atraerse con este gesto y otros parecidos, siguiendo una senda que trazara la prudente Reina Regente María Cristina, consciente de la problemática de una monarquía tan variopinta, educada en la corte de los Habsburgo plurinacionales de Austria, Hungría, Bohemia y otros muchos señoríos.

Pese a lo que comúnmente se cree, el niño nació completamente sano y fue a raíz de una enfermedad sobrevenida en su primera infancia cuando le quedó la secuela de la sordera y, como consecuencia, la dificultad para aprender a hablar que lo llevó a la mudez, de la que consiguió salir, con grandes esfuerzos, gracias a la educación especial que le proporcionaron en un centro pionero que dotó espléndidamente su padre, asentado en el edificio que hoy ocupa el CESEDEN en el madrileño paseo de la Castellana. El joven Jaime consiguió leer en los labios en diferentes idiomas y articular frases con el particular tono que tiene las personas afectadas por estas circunstancias.

La proclamación de la II República, el 14 de abril de 1931, le obligó a expatriarse junto al resto de su familia, pasando a residir a Italia tras una corta estancia en Francia. Cuando su hermano primogénito, el Príncipe de Asturias, renunció a sus derechos dinásticos para casarse con la mujer a la que amaba, Jaime fue, coyunturalmente -durante diez días- heredero de la Corona de España, a cuya sucesión se le convenció que renunciara, efectuándose esta abdicación el 23 de junio de 1933, fecha en la que cumplía 25 años. Se argumentó al inducirle a este acto que su situación de sordomudo hubiera impedido los imprescindibles contactos telefónicos que se harían necesario cuando se produjese el movimiento militar que se avecinaba para propiciar la restauración monárquica.

Posteriormente, Alfonso XIII concilió el matrimonio de su segundogénito con una aristócrata franco italiana, Emmanuela Dampierre, hija de Roger de Dampierre, duque de San Lorenzo y vizconde de Dampierre y de la princesa Vittoria Rúspoli. El enlace tuvo lugar en Roma, el 4 de marzo de 1935, conociéndose a la pareja, a partir de ese momento, con el título de Duques de Segovia. En 1941, a la muerte de Alfonso XIII, los legitimistas franceses consideraron a Jaime jefe de la Casa Real de Francia y adoptó el título de Duque de Anjou, siguiendo el ejemplo de su antecesor en la cabeza de los Capeto, Don Alfonso Carlos, que utilizaba esta dignidad en el momento de su muerte, en 1936.

Aunque del matrimonio nacieron dos hijos, Alfonso (1936–1989) y Gonzalo, duque de Aquitania (1937-2000), Jaime y Emanuela se divorciaron en 1947 en Bucarest, (el divorcio fue reconocido por los tribunales italianos en 1949). El 3 de agosto de 1949, el Duque de Anjou se casó civilmente en Innsbruck con Charlotte Luise Auguste Tiedemann (1919-1979).

El 6 de diciembre de 1949, Don Jaime intentó invalidar su renuncia al trono de España, oponiéndose a que su hermano Don Juan de Borbón fuese considerado Jefe de la Casa Real, pero el 19 de julio de 1969 renunció definitivamente a continuar reclamando sus posibles derechos dinásticos, a petición de su hijo Alfonso, cuando su sobrino Juan Carlos fue designado Sucesor por Francisco Franco. Como resulta evidente, el papel más importante jugado por el Duque de Anjou en la crónica de las Dinastías europeas del siglo XX fue el de formular tenazmente, a partir de 1945 (una vez acabada la II Guerra Mundial) su reclamación de los derechos que le asistían como primogénito de los Capeto para ser considerado heredero legítimo de los Reyes de Francia, posición en la que le sucedieron su hijo, Alfonso, y su nieto, el actual Duque de Anjou, Luis Alfonso de Borbón, Jefe de la Casa Real de Francia desde 1989. Don Jaime, de una bondad extrema y de una inteligencia natural mal cultivada, fue víctima de su ingenuidad y de su disminución física y, en última instancia, de un cúmulo de muchas circunstancias adversas. Quizás con más desaciertos que éxitos, tiene en su haber el mantenimiento de la llama sagrada de la legitimidad de la Monarquía Cristianísima, hoy encarnada en su nieto.

Tras un dramático accidente doméstica, nunca aclarado del todo, el Duque de Segovia y de Anjou falleció en el Hospital Cantonal de Saint-Gall, en Suiza, el 20 de marzo de 1975, y sus restos descansan en el Monasterio de El Escorial.