Jueves 23/03/2017. Actualizado 01:00h

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Tribuna Libre

Brasil: consecuencias de una muerte imperial

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En el accidente del vuelo de Air France AF447 que hacía la ruta Río de Janeiro-París y que cayó entre la costa brasileña y la africana estaba el hijo mayor del príncipe Antonio de Orleáns Braganza y de la princesa Christine de Ligne. ¿Qué supone su muerte para la causa monárquica brasileña?

El fallecimiento el pasado 1 de junio del príncipe Pedro Luis de Orleáns Braganza en el accidente del vuelo AF447 ha supuesto un cambio en la línea de sucesión al trono imperial del Brasil. De los hijos del príncipe Pedro Enrique de Orleáns Braganza y de la princesa María de Baviera, los dos varones mayores, Luis Gastón, jefe de la Casa Imperial, y Bertrán, son solteros. Sus hermanos, los príncipes Eudes, Pedro de Alcántara y Fernando, renunciaron a sus derechos sucesorios -y los de sus respectivas descendencias- a la Corona imperial del Brasil los años 1966, 1972 y 1975 al contraer matrimonio desigual. Este cúmulo de circunstancias implicó que el príncipe Antonio, padre del fallecido Pedro Luis, ocupase la tercera posición en la línea sucesoria. La muerte de su hijo primogénito ha supuesto ahora que su segundo hijo varón, Rafael, haya ocupado el cuarto puesto que el difunto tenía.

El príncipe Pedro Luis nació en Río de Janeiro el 12 de enero de 1983, primero de cuatro hermanos. Bachiller en Administración de Empresas por el IBMEC de Río de Janeiro y postgraduado en Economía por la Fundación Getúlio Vargas, trabajó primero en Brasil y luego en un banco en Luxemburgo. Participó frecuentemente con sus tíos, padres y hermanos en eventos monárquicos en Brasil. Precisamente el 6 de junio debía celebrarse el XX Encuentro Monárquico que su tío Luis ha suspendido lo mismo que la Misa de Acción de Gracias y el almuerzo por su 71 cumpleaños que debía celebrarse el 7 de junio. En cierta ocasión viajó a Portugal donde representó a la Casa en la reunión promovida por los Arautos d’El Rei, grupo de jóvenes monárquicos de Portugal, y por la Juventude Monárquica que dio origen al proyecto Rumo aos 500 anos, y en la cual estaban presentes el príncipe Duarte Pío, duque de Braganza y jefe de la Casa Real de Portugal, y su esposa. Muchos monárquicos brasileños habían depositado en él las esperanzas de una futura restauración. Estaba en posesión de las grandes cruces de las órdenes de Dom Pedro I y de la Rosa.

Nieto materno del príncipe Antoine de Ligne, Grande de España y nieto paterno de una princesa bávara, la tragedia se ha cebado de nuevo en ese linaje Wittelsbach cuyos miembros de las últimas generaciones han sufrido muertes violentas o prematuras: el misterioso ahogamiento del rey Luis II de Baviera y de su médico, en el lago Starnberg, junto al castillo de Berg, en 1886; la muerte de Sofía en Baviera, duquesa de Alençon, quemada en el incendio del Bazar de la Caridad de París en 1897; la de su hermana Isabel, emperatriz de Austria, asesinada a orillas del lago de Ginebra, frente al Hotel Beau Rivage, en 1898; el supuesto suicidio de su hijo Rodolfo en el pabellón imperial de caza de Mayerling, en 1889, precisamente el mismo año en que el emperador Pedro II del Brasil perdía su trono tras el golpe militar del mariscal Deodoro da Fonseca…

Ahora bien, algunas personas me han preguntado qué posibilidades creo que tiene en Brasil la vuelta del Imperio perdido. Bien pocas a mi juicio y muy a mi pesar. Aunque ya había transcurrido casi una centuria desde la caída de la Monarquía -a causa de la decisión de la princesa regente Isabel del Brasil, llamada la Redentora, de abolir la esclavitud por la llamada Ley Áurea, lo que enervó a la oligarquía terrateniente- la causa monárquica perdió en 1993 una oportunidad de oro cuando se llevó a referéndum la forma de Estado en Brasil. Desde luego, el imprevisto adelantamiento de la consulta popular del 7 de septiembre a junio de ese año fue causa en parte del poco éxito de la opción imperial. Pero sea como fuere, perder el tren implica tener que ir en otro medio de transporte o esperar pacientemente el paso de un nuevo convoy que quizás nunca pase de nuevo. La disputa dinástica en el seno de la Casa Imperial no ayudó nada a incrementar las posibilidades de triunfo monárquico. Para muchos brasileños la “cara visible” de la Monarquía era el difunto príncipe Pedro Gastón de Orleáns-Braganza -tío político del rey Juan Carlos I,- que “se dejaba querer” como Jefe de la Casa Imperial y pretendiente al trono, a pesar de la clara renuncia de su padre en 1908 al casar con su madre, la condesa bohemia Elisabeth Dobrzensky de Dobrzenicz. Pedro Gastón falleció el 27 de diciembre de 2007 y sus hijos no demuestran gran interés por la Monarquía. Hoy pocos discuten la jefatura del príncipe Luis Gastón pero, ¿se volverá a dar una coyuntura política como la de 1993? Don Pedro Luis fue nombrado en 1999 presidente de honor de la Juventude Monárquica do Brasil por iniciativa de su tío don Luis. Si su hermano Rafael, nacido el 24 de abril de 1986, se ocupa con el mismo empeño de promover entre sus coetáneos una visión moderna y esperanzada de la Monarquía, quizás no logre más que cumplir con su deber pero, ¿no es eso ya mucho?

Amadeo-Martín Rey y Cabieses