Viernes 18/08/2017. Actualizado 01:00h

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Tribuna Libre

BENEDICTO XVI RECIBE A LA GRAN DUQUESA MARÍA DE RUSIA

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Entre los pasados días 12 y 16 de diciembre, la Gran Duquesa María de Rusia y su hijo, el Gran Duque Cesarevitch Gueorgui Mijáilovich, realizaron una peregrinación a Italia, contando con la previa bendición del Patriarca de Moscú y de todas las Rusias, Kirill.

La Gran Duquesa, Cabeza de la Dinastía Imperial de Rusia, llegó desde Madrid por vía aérea a Bari, con objeto de visitar la tumba de san Nicolás, siendo recibida por el clero ortodoxo de la Iglesia Rusa de San Nicolás, presidido por el arcipreste Vladimir Kuchumov, así como por representantes de la Iglesia Católica. San Nicolás el Tautumaturgo, a quien se tiene gran devoción en Rusia, es también un Santo especial para la Gran Duquesa María, la cual nació nueve meses después de que sus padres, los Grandes Duques Wladimir y Leonida, peregrinasen a este mismo lugar, tras pasar cinco años esperando que se lograse descendencia de su matrimonio. El día de San Nicolas de 2001, el 22 de julio / 4 de agosto (se debe recordar que la Rusia Imperial se regía por el calendario juliano), la Gran Duquesa, como Jefe de la Dinastía, restauró la Orden de san Nicolás, creada en 1929 por su abuelo, el emperador en el exilio Kirill I, recordando al Santo Mártir Emperador Nicolás II. En el transcurso de este viaje, el 13 de diciembre, S. A. I., acompañada por el arcipreste Kuchumov, visitó al arzobispo de Bari, a quien la Gran Duquesa agradeció su buena actitud hacia el clero de la Iglesia Rusa y le regaló un icono de la Virgen Kazanskaya,  visitando después la catedral de Bari la basílica rn la que reposan las reliquias de San Nicolás de Myra, donde el arcipreste Kuchumov celebró un servicio, tras del cual se entonó el cántico “Muchos años” deseando larga vida al Patriarca de Moscú, a la Gran Duquesa y a su heredero. Luego visitaron el museo, que contiene gran cantidad de regalos de las Familia Imperial y de peregrinos rusos. Para finalizar la jornada, S.A.I. visitó el monasterio dominico cuyo abad ofreció una cena en su honor. Ya en la Iglesia Rusa de San Nicolás, el arcipreste Kuchumov (condecorado en esta ocasión con la cruz de la orden de Santa Ana) celebró un servicio por la salud de la Gran Duquesa y su heredero, y un responso por la recientemente fallecida madre de S.A.I., la Gran Duquesa Leonida. El día 14 de diciembre, la jefe de la Casa Imperial rusa y el zarevich fueron recibidos en el Vaticano por el secretario de Estado de la Santa Sede y cardenal camarlengo, Tarcisio Bertone, a quien condecoró también con la cruz de Santa Ana. Por la noche, la Gran Duquesa se reunió en privado con su prima la princesa Orsini, nacida Ketevan Bagration Mukhrani, Embajadora Extraordinaria y Plenipotenciaria de Georgia ante la Santa Sede, por lo que, dada la situación actual en las relaciones entre Rusia y Georgia, ambas primas se limitaron a rememorar recuerdos familiares y la relación espiritual de ambos pueblos ortodoxos. El 15 de diciembre, y  tras abrirse especialmente para ellos la protección de vidrio blindado de la Piedad de Miguel Ángel,  tuvo lugar en la residencia papal el encuentro de la Gran Duquesa con S.S. el Papa Benedicto XVI, pronunciándose por ambas partes palabras referentes a la cooperación de todos los cristianos ante las amenazas modernas y la restauración de los valores tradicionales de Rusia y su renacimiento espiritual. El Pontífice ofreció a la Gran Duquesa y su séquito rosarios y medallas conmemorativas, mientras que recibió una imagen que representa  la audiencia concedida por el Papa León XIII al Gran Duque Sergei Alexandrovich, y la Santa mártir  Gran Duquesa Elizabeth Feodorovna. Después, la Gran Duquesa se reunió con Su Eminencia el Cardenal Angelo Comastri, Vicario de Su Santidad en el Vaticano y Arcipreste de la Basílica de San Pedro, al que impuso las insignias de la Orden de Santa Ana, y con Su Eminencia monseñor Vittorio Lanzani, Comisario de San Pedro, que recibió las de la Imperial y Real Orden de San Estanislao, mientras que el jefe de Protocolo del Departamento de la Prefectura Pontificia, Su Reverencia Leonardo Sapienza era condecorado también con la de Santa Ana. Finalmente, descendieron a la cripta y oraron ante los restos de San Pedro y ante los de Pío XII, quien recibió a sus padres hace más de medio siglo. Por la tarde, la Gran Duquesa y su séquito visitaron la Iglesia rusa de Santa Catalina, en Roma. El 16 de diciembre, en sendos vuelos desde Fiumicino, la Gran Duquesa regresó a Madrid, su residencia habitual, mientras que su hijo lo hizo a Bruselas, donde trabaja.

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