Martes 26/09/2017. Actualizado 01:00h

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Tribuna Libre

EL BAUTISMO DE LOS PRÍNCIPES DE FRANCIA

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La Ciudad Eterna, la Roma de los Papas, fue el escenario de la solemne ceremonia del Bautismo de SS.AA.RR. los Príncipes Louis y Alphonse, Hijos de Francia, celebrada en la capilla del Coro de la Basílica vaticana de San Pedro a las 12 horas del lunes 6 de septiembre.

El mayor es el Delfín, heredero de la corona de los reyes cristianísimos de Francia, la Hija Primogénita de la Santa Iglesia. Su hermano es el Duque de Berry y siguiente llamado a ostentar los derechos dinásticos franceses tras el primogénito.

Es sabido que la Casa Real de Francia, a través de las Reinas nacidas en la familia Médicis, enlaza con Papas como León X (1475-1521 y Clemente VII (1478-1534)) y que Pablo III (1468-1549), emparentado por línea femenina con Bonifacio VIII (c.1235-1303), es Pontífice de quien, a través de la Reina Isabel Farnesio, desciende buena parte del Gotha, incluyendo a las Casas Reales de Francia y España. Menos conocida para el gran público es la relación de parentesco de los Ruspoli con el Papa Inocencio XIII (1655-1724), miembro de la familia Conti, condes y duques de Segni, tío por el lado materno de donna Isabella Cesi, de los duques de Acquasparta, casada con Francesco Ruspoli, I príncipe de Cervetari; Don Francesco y Donna Isabella fueron padres de Alessandro, II príncipe de Cervetari, y abuelos de Francesco, III príncipe de Cervetari. Del matrimonio de este Francesco y de su segunda esposa, Leopoldina Khevenhüller Metsch (descendiente, por su madre, de los Príncipes de Liechtenstein), nacieron siete hijos: el benjamín fue Bartolomeo Ruspoli, antepasado directo de Donna Emanuela Ruspili, Duquesa de Anjou y de Segovia, bisabuela de los Príncipes neófitos.

Pero no son los parentescos papales de los Príncipes de Francia los que hoy nos interesan. Lo que queremos subrayar ahora es que ambos son descendientes directos de Emanuele Ruspoli, príncipe de Poggio-Suassa (1837-1899), el primer alcalde de Roma tras la pérdida de la soberanía terrenal por los Vicarios de Cristo.

El antes mencionado Bartolomeo Ruspoli casó con Carolina Ratti y se apartó de las filas papales pasando al servicio de los Saboya y de la unificación de la Italia liberal. Hijo de Bartolomeo y Carolina, Emmanuel nació el 30 de diciembre de 1837 en el palazzo Ruspoli de Roma, ciudad en la que fue educado por los jesuitas de la Congregación Mariana de Nobles. Hizo estudios de Derecho de 1855 a 1858 y se vinculó con los carbonarios, por lo que se vio forzado a huir de la Roma papal a uña de caballo, disfrazado con la librea del duque de Gramont Embajador de Napoleón III, Emperador de los franceses y mentor de los Saboya contra el poder del Sumo Pontífice. La vida que iniciaba Emmanuel resultaba apropiada para un guión novelesco del más puro Romanticismo. De simple soldado artillero en las tropas saboyanas se distinguió en el frente contra los austriacos, ascendió a oficial por méritos de guerra (a lo que posiblemente no resultara ajena la ayuda paterna) y fue condecorado.

Posteriormente se le envió en misión diplomática a la naciente Rumanía, donde el príncipe Cuza Voda luchaba contra los Habsburgo para arrebatarles la Transilvania que habría de unirse a Valaquia y Moldavia.

Allí conoció a la princesa Catalina Conaki- Vigoridès, que abandonó a su marido y a sus hijos para seguir a su amante, aunque sólo pudieron casarse en 1864, cuando ella quedó viuda y se convirtió al catolicismo. Catalina le dio cinco hijos antes de morir, de parto, en 1870, el mismo año de la toma de Roma por Víctor Manuel de Saboya, quien le confió el gobierno municipal de la urbe y, en gran medida, de la organización del plebiscito que para legitimar la anexión, se celebró poco después.

No sólo se ocupó de grandes asuntos político ideológicos como el debate por la supresión de las congregaciones religiosas, sino que también se dedicó a resolver problemas más prosaicos, como las inundaciones por las crecidas del Tíber o los derivados de la falta de higiene pública pero, respetuoso con la Historia, salvó la isla Tiberina y se recuerda con respeto porque vendió a muy bajo precio terrenos de su propiedad para la expansión urbanística de roma, en lugar de especular con ellos desde su puesto privilegiado. También recibió la visita del famoso barón Haussmann, el famoso Alcalde de París.

En 1878 contrajo segundas nupcias, en esta ocasión la elegida fue Laura Caracciolo, la cual falleció tres años después, al dar a luz a su sexto hijo, Camilo. Tras una larga viudez, en 1889 pasó a terceras nupcias con Josephine Beers Curtis, descendiente de los emigrantes del legendario Mayflower, cuya familia había amasado en la banca una fortuna colosal, gracias a la cual su hermana Isabel se había casado con el duque de Talleyrand Périgord, matrimonio del que nació Palma, la esposa de Mario, hijo de Emanuele y su sucesor como II príncipe de Poggio Suasa. Es decir, la tercera mujer de Emanuele era tía carnal de su nuera Palma. Tras una década de feliz matrimonio, el príncipe falleció en Roma el 29 de noviembre de 1899, declarándose tres días de luto en la Ciudad Eterna con ese motivo. De la última unión de Emanuele Ruspoli nacieron dos varones y una niña, Vittoria (1892-1982), la cual, casada con el vizconde Roger de Dampierre, fue la madre de Emanuela Dampierre, Duquesa de Anjou y de Segovia por su matrimonio con el Infante Don Jaime y, por tanto, abuela paterna de S.A.R. el Duque de Anjou y Jefe de la casa real de Francia que, de esta manera, resulta tataranieto del aventurero Sindaco de Roma y I príncipe de Poggio Suasa.

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