Sábado 10/12/2016. Actualizado 01:00h

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Reino Unido

La presencia militar del Príncipe Harry en Afganistán dispara su popularidad

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Las palabras de apoyo a sus compañeros, así como su deseo de volver a Afganistán disparan la popularidad del tercero en el orden de sucesión al trono, pero fuerzan un incremento de sus medidas de seguridad.

Llegó malhumorado y con el uniforme de combate. Bajó la escalinata del avión con cierta cara de enfado. Y es que el hijo menor de Carlos de Inglaterra no quería abandonar ni a sus compañeros ni Afganistán. Pero el Estado Mayor, una vez que se produjo la filtración, no tenía alternativa. Se había convertido en su objetivo demasiado goloso, no solo para los talibanes sino para cualquiera de los terroristas a sueldo que operan en territorio afgano.

Enrique ni siquiera bajó el primero del avión. Lo hizo confundido entre la nube de soldados –unos 170- que lo acompañaban de camino a casa. Cargaba con el petate y el peto antibalas mientras las cámaras y los reporteros le esperaban bastante alejados detrás de una barrera de seguridad. A Enrique lo esperaban en la Terminal de la base militar de Brize Nortonsu hermano Guillermo y su padre, el Príncipe de Gales. Las cámaras, sin embargo, no pudieran captar ese momento. Sólo se pudo ver a los tres juntos dejando los bultos en el maletero antes de abandonar la Terminal. Ninguno de los tres esbozó una sonrisa para la prensa.

"Desde luego que me gustaría volver con mis compañeros. No quiero estar tirado en Windsor porque, en general, Inglaterra no me gusta y es muy agradable estar lejos de la prensa y de los periódicos". así de rotundo se expresó el príncipe Hary en una entrevista televisiva unos minutos de coger el avión, en Kandahar de regreso:Palabras que ya han empezado a general polémica.

El superior de Enrique en Afganistán, Malcolm Bretch, poco antes del vuelo, quitaba hierro a lo inesperado de la retirada: "Tenemos muchos vuelos todos los días desde Irak y Afganistán y él es uno de los muchos pasajeros que vuelven al Reino Unido todos los días. Tenemos ganas de darle la bienvenida a casa".

El príncipe Carlos de Inglaterra, emocionado, pensativo y aliviado al ver a su hijo de vuelta a casa fue el primero en hacer declaraciones: "Comprendo la frustración que siente y comprendo que quisiera volver con el resto de sus compañeros, pero como ustedes pueden comprender siento un gran alivio por verle volver a casa de una pieza. Ahora comprendo mucho mejor el sufrimiento de las familias de los que están en misiones en el extranjero", añadió. "En cierto modo es mucho peor para los que se quedan. Por eso quiero rendir un tributo a nuestras fuerzas armadas, que trabajan en condiciones imposibles, con un calor sofocante, con un frío intenso. Tenemos con ellos una inmensa deuda de gratitud".

Los expertos dicen aquí que la vida de Enrique cambiará para siempre después de su misión en Afganistán. No sólo por la experiencia militar que ha logrado sino porque ésta le convertirá en un objetivo preferente para los islamistas. Se especula con nuevas medidas de seguridad y con restringir sus cacareadas salidas nocturnas. Su vida va a cambiar, pero también el concepto que muchos ingleses tenían sobre su vida y su manera de divertirse.