Viernes 22/09/2017. Actualizado 01:00h

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Reino Unido

Su número se ha reducido un tercio

Los cisnes de la reina Isabel en el Támesis, en peligro

Durante el tradicional recuento de las aves en el río se ha detectado una nueva amenaza: los perros callejeros

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Los cisnes de la reina Isabel II en el Támesis se encuentran en peligro. Esta semana ha comenzado el tradicional recuento de las aves y han detectado una nueva amenaza: los perros callejeros les están atacando para alimentarse. 

Isabel II de Inglaterra.

Cada año, seis barcos decorados con estandartes y escudos con las iniciales de la reina de Inglaterra recorren el Támesis durante cinco días en busca de cisnes para censarlos. Esto último se trata de una tradición real que data del siglo XII, pero que actualmente es utilizada para hacer un recuento de estas aves en el curso del río.

Los contadores de cisnes se encuentran actualmente recogiendo estos animales y llevándolos a tierra firme. Ahí examinan su estado de salud y los devuelven al río. Durante las próximas semanas, la Corona británica publicará un listado informando del número total de ellos así como crías y nidos.

Isabel II es propietaria de los cisnes del Támesis

La reina Isabel II es la dueña de todos los cisnes de las aguas del país, sin embargo, a efectos solo ejerce su derecho en el río londinense. En el siglo XVI estas aves eran de extrema importancia para la corona ya que suponían un preciado manjar en las celebraciones que se llevaban a cabo en palacio.

Era tal su importancia que  cualquier persona que fuese sorprendida tratando de robar un ejemplar o algunos de sus huevos podían ser condenados a prisión y agenciarse una importante multa.

Actualmente los cisnes no son llevados al palacio para después cocinarlos sino que son especies protegidas. Sin embargo el número de ellos desciende considerablemente cada año.

Descenso dramático del número de ejemplares

Uno de los principales problemas es la contaminación del Támesis. Además, en los años en los que el cauce es muy alto arrastra los nidos de los cisnes por lo que supone una pérdida de multitud de ellos.

Pero también existen otros peligros. El año pasado, por ejemplo, se encontraron con otro problema que solucionar para mantener esta especie en el Támesis. Uno de los marcadores de cisnes descubrió que sufrían ataques con rifles.

Este año han detectado que los perros callejeros atacan a los cisnes para poder alimentarse. A pesar de ello esperan que las cifras superen a las del año pasado ya que hubo un descenso de los 120 ejemplares a  83.


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