Sábado 10/12/2016. Actualizado 01:00h

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Reino Unido

Sarah Ferguson: "No veo ningún matrimonio en el horizonte. Además, mis hijas Beatriz y Eugenia tampoco quieren que me vuelva a casar"

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La Duquesa de York, que se divorció del príncipe Andrés de Inglaterra en 1996, dice estar perfectamente satisfecha con la vida que lleva en la actualidad. En una entrevista a la edición británica de la revista “Hola”, reconoció que sus hijas creen que “es genial tal y como está ahora”. Ante la pregunta de si volvería a casarse de nuevo, Feguson replicó que en el pasado “no se trató sólo de matrimonio, ya que lo hice con el hijo de la Reina”. Aún así, añade, “es la mejor cosa que he hecho nunca. Andrés es un amigo y un padre fantástico, lo que nos convierte en la pareja divorciada más feliz del mundo”.

 

FOTOGRAFÍA: Beatriz, Eugenia y Sarah Ferguson (IPAPRESS)

Doce años después de su divorcio con el príncipe Andrés, Sarah Ferguson, Duquesa de York, admite que es bastante improbable que vuelva a casarse; en primer lugar, porque no lo desea y, en segundo término, porque sus hijas Beatriz y Eugenia tampoco quieren que lo haga.

Sarah Ferguson, que cumplió la semana pasada 49 años, dice estar perfectamente satisfecha con la vida que lleva en la actualidad, y reconoce que no ve ningún matrimonio en el horizonte. De hecho, según ella, la amistad que tiene con sus hijas se vería afectada si volviese a contraer matrimonio.

Beatriz, de 20 años, y Eugenia, de 18, han crecido viendo a su madre y a su padre, el príncipe Alberto, manteniendo una estrecha relación de amistad a pesar de su divorcio en 1996. En una entrevista a la edición británica de la revista “Hola”, la Duquesa reconoció que sus hijas creen que “es genial tal y como está ahora”.

Ante la pregunta de si volvería a casarse de nuevo, Feguson replicó que en el pasado “no se trató sólo de matrimonio, ya que lo hice con el hijo de la Reina”. Aún así, añade, “es la mejor cosa que he hecho nunca. Andrés es un amigo y un padre fantástico, lo que nos convierte en la pareja divorciada más feliz del mundo”.

Sarah y Andrés se separaron en enero de 1992 -seis años después de su boda real en la Abadía de Westminster- y dos años después del nacimiento de su hija menor Eugenia. Finalmente, la pareja se divorció en 1996, el mismo año en el que lo hicieron el príncipe Carlos y Diana.