El regreso, dos días antes que el Príncipe, de los Juegos de Pekín sorprendió a algunos. Pero la razón no era recoger a sus hijas las infantas. El motivo fue el ingreso en el Hospital Ruber Internacional, donde el doctor Antonio de la Fuente, con el que la Princesa había tenido varias consultas, tenía preparado todo un completo operativo en pleno mes de agosto.
Doña Letizia, como no tuvo más remedio que reconocer la Casa Real cuando se adelantó su 'aparición' con motivo del accidente de Barajas, se había operado efectivamente de la nariz: una septorrinoplastia para corregir una desviación del tabique que también le permitió rebajar su tabique nasal. La hinchazón del rostro que se apreció en un primer momento ocultaba, solo en parte, un pequeño relleno en la barbilla que suavizó aun más el rostro de doña Letizia. Algún médico, experto en este tipo de operaciones sugirió esta intervención en 'Hola'. Pero aún había algo más.
La parte más delicada de la intervención se refería a los pechos. La operación en la nariz según los expertos ya hubiera necesitado de anestesia general, pero es que el resto de los retoques, y los implantes de silicona en los pechos, la hicieron absolutamente necesaria. El equipo que intervino a doña Letizia en quirófano era completo. Y la operación transcurrió sin ningún problema añadido: un éxito. Como éxito ha sido la nueva imagen de la Princesa de Asturias.